Colgado sobre una colina de piedra dorada, con tejados color terracota y vistas infinitas al valle del Luberon, Gordes parece esculpido directamente en la montaña. No es casualidad que esté considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia y una parada imprescindible en cualquier ruta por la Provenza.

Desde la carretera, el pueblo aparece sobre un otero de 370 metros como una maqueta perfecta. Casas apiladas, callejuelas empedradas que serpentean hacia lo alto y, coronándolo todo, un castillo renacentista que domina el paisaje. La escena es tan fotogénica que muchos viajeros se detienen antes incluso de llegar.
Pero Gordes no es solo una postal. Es uno de esos lugares para pasear sin rumbo, descubrir miradores escondidos y disfrutar del ritmo lento de la Provenza.
Qué ver en Gordes, el pueblo más bello de la Provenza
Este precioso macizo donde la roca de las casas y la montaña se han hecho uno es un lugar con mucho encanto. Desde lejos, se ve austero y algo rústico, pero al adentrarnos en sus serpenteantes calles, nos embriaga de su encanto y sus detalles.
Lo principal que ver en Gordes es su castillo y su iglesia, pero relájate porque es un rincón para disfrutar durante horas de las cosas más simples (como comerse un crêpe).

Históricamente tiene orígenes romanos, aunque su peculiar localización es fruto de posteriores invasiones y ataques de mercenarios en la zona, que obligó a los locales a instalarse en áreas muy escarpadas y fortificadas de difícil acceso.
Monumentos principales que visitar en Gordes:
1. El castillo medieval de Gordes
El imponente castillo domina el centro del pueblo. Sus orígenes se remontan al siglo XI, aunque fue reconstruido en el siglo XVI por Bertrand Rambaus Simiane.
Es de planta rectangular, muy estrecho y en los laterales cuenta con dos torres con matacanes. Es muy curiosa la diferencia estética de sus dos fachadas: la norte parece que no la tocó demasiado; sin embargo la sur, no se sabe si estaría más deteriorada o fue un simple capricho, pero se asemeja más a un palacio que a un castillo. Septentrional defensiva versus meridional elegante. La chimenea renacentista de uno de sus salones es una pasada.
Hoy alberga exposiciones culturales y el ayuntamiento. Desde la plaza frente al castillo tienes una de las mejores vistas del valle del Luberon.

2. La Iglesia de San Fermín
Justo al lado del castillo, esta iglesia sorprende por su interior decorado y sus capillas dedicadas a antiguos gremios del pueblo. Es uno de los lugares más tranquilos para hacer una pausa. Saint-Firmin es además patrón de Gordes.
En un principio era románica, pero poco queda de ello tras una remodelación en el siglo XVIII. Por dentro es una explosión de color, que contrasta con esa idea tan austera y sobria del románico primigenio. La capilla de San Eloy pertenece a los herreros y cerrajeros, mientras que la de San Crespín lo hace a los zapateros.
En la Rue des Clastres podemos encontrar tallada en la piedra una concha de buen augurio para los peregrinos de camino a Santiago de Compostela.

3. Pasear sin rumbo por sus calles
Lo mejor de Gordes es caminar. Las callejuelas empedradas, conocidas como “calades”, suben entre casas de piedra y pequeños miradores con vistas al valle.
Cada esquina tiene algo:
– Puertas antiguas llenas de flores.
– Galerías de arte. Es un enclave que ha atraído a muchos artistas como el pintor flamenco Pol Mara, que tiene su propio museo (no muy lejos queda Mougins, el pueblo que encandiló a Picasso). De hecho, durante mi visita había una exposición muy chula al aire libre.
– Terrazas diminutas.
– Tiendas artesanales provenzales repletas de productos de lavanda.

4. Mirador panorámico de Gordes
Antes de entrar al pueblo como indicaba al inicio, hay un mirador desde la carretera donde se obtiene la foto más famosa. Si vas al atardecer, el pueblo se tiñe de tonos dorados y parece aún más irreal.
Qué ver cerca de Gordes (imprescindibles)
Gordes es también una base perfecta para explorar el Luberon:
Abadía de Sénanque
Uno de los lugares más icónicos de la Provenza: una abadía cisterciense del siglo XII rodeada de campos de lavanda. Sigue habitada por monjes que producen miel, licores y aceites esenciales.
Mejor época:
🪻 Junio y julio para lavanda.
🧍 Primavera para menos gente.
🍂 Otoño para colores cálidos.

Village des Bories
Un conjunto de construcciones tradicionales de piedra seca que muestran cómo vivían pastores y agricultores de la zona. Está a solo unos minutos de Gordes.
Moulin des Bouillons

Considerado uno de los molinos de aceite más antiguos de la región (y del mundo), es una visita rápida e interesante y todo un icono local.
Campos de lavanda de Valensole
A hora y media de Gordes encontramos una de las zonas más conocidas de la Provenza francesa por sus campos de lavanda, Valensole. Si vas en verano no te la pierdas.
No pierdas la ocasión tampoco de visitar algunos mercados cercanos, o las propias tiendas de productos locales que tiene la localidad, ¡me encantan este tipo de comercios tradicionales! ¿A ti no?

¿Te he convencido ya de que Gordes es uno de los tops de la Provenza? Pues no te pierdas esta ruta por los pueblos más bonitas del sur de Francia y este otro itinerario por la Costa Azul.
Consejos para visitar Gordes

Como avanzaba, la Provenza francesa es un destino genial para hacer una ruta en coche (puedes alquilar aquí). Una buena opción es volar hasta Marsella y perderte por sus campos de lavanda con reminiscencias a mar.
Para visitar Gordes aparca en los parkings exteriores y muévete a pie.

Gordes es un pequeño municipio que puede visitarse en apenas una mañana, pero si tienes algo de tiempo, es el campamento base perfecto para explorar la zona. Nosotros dormimos en su camping, pero tiene alojamientos tan bonitos como este (vas a flipar con cómo es y las vistas que tiene).

Ve temprano para evitar aglomeraciones y ojo al mirador a la entrada. Combínalo además con Roussillon, Bonnieux o Ménerbes.

Cuándo visitar Gordes
Primavera: clima perfecto y menos turismo.
Verano: lavanda y ambiente animado (más gente).
Otoño: tranquilo y muy fotogénico.
Invierno: silencioso pero con algunos negocios cerrados.
Durante la floración de lavanda el pueblo se llena bastante, por lo que conviene ir temprano.
Cuánto tiempo dedicar a Gordes
– Visita rápida: 2 horas.
– Tranquila: medio día.
– Base para el Luberon: 1-2 noches.
La mayoría de viajeros lo ve en una mañana, pero dormir aquí permite disfrutarlo sin multitudes.
¿Merece la pena visitar Gordes?
Sí, totalmente. Aunque es uno de los pueblos más turísticos de la Provenza, sigue teniendo un encanto especial. Sus casas de piedra dorada, su ubicación en la colina y las vistas del Luberon lo convierten en una parada imprescindible.
Cuando te das cuenta, ya estás sentado en una terraza diminuta, con un café en la mano y la Provenza extendida como un cuadro delante de ti.



