¿Planeando un viaje al país de la Teranga? Senegal es la puerta de entrada perfecta al África subsahariana: un destino seguro, vibrante, lleno de contrastes y con esa hospitalidad que te atrapa desde el primer minuto. Si estás organizando tu ruta por Senegal en una semana o 10 días y no sabes cómo distribuirla, estás en el lugar correcto.
Aunque no es pequeño, una semana es tiempo suficiente para enamorarte de sus paisajes, su fauna y su cultura si sigues una buena planificación. Prepara la maleta, porque aquí tienes el itinerario por Senegal en 7 días definitivo, optimizado día a día para que aproveches cada segundo.

Consejos para que tu viaje a Senegal sea un éxito
🚗 Es absolutamente factible moverse por Senegal en coche de alquiler (echa un ojo a los precios aquí), pero si te da respeto, también puedes conseguir transporte privado negociando con los alojamientos.
💳 La moneda senegalesa es el CFA o Franco de África Occidental. Nosotros usamos para muchos de los pagos esta tarjeta que suelo llevar a mis viajes porque te permite también sacar en cajero, aunque en este destino no está de más llevar algo de euros (los cogen en muchos sitios).
📲 Para tener internet, algo fundamental para poder pedir Yandex (como Uber), consultar Maps, etc. llevaba esta tarjeta e-SIM con datos ilimitados.
💊 Por supuesto ni que decir tiene de lo importante que es viajar a Senegal con un buen seguro de viajes. Para Senegal yo llevaba la póliza Iati Mochilero que tienes aquí con descuento.
Mi itinerario para viajar a Senegal 7 días
La ruta por Senegal que he organizado sigue un recorrido bastante lógico hacia el norte y el oeste copiando mi propio viaje, combinando costa, naturaleza, ciudades históricas y alma local e intentando que los trayectos no sean excesivamente largos:
Día 1: Saly, inicio tranquilo en la costa
✈️ Tras aterrizar en el aeropuerto de Blaise Diagne (Dakar) que tiene vuelos directos desde España, para evitar el jaleo de la capital ponemos rumbo directamente a Saly, la principal zona costera y el destino de playa predilecto por los turistas franceses en Senegal, a unos 45 minutos en coche.
Saly es un lugar perfecto para iniciarse en el país africano. Su costa y su ambiente relajado te hace sentir cómodo enseguida.
🛏️ Nosotros pasamos 3 noches aquí, en este hotel sencillo pero con piscina y unas cenas deliciosas.
El primer día pasea por su playa al atardecer, tómate una cerveza en alguno de sus chiringuitos de madera con vistas al Atlántico y asiéntate sin prisas después del día de traslados.

Día 2: Isla de Fadiouth y Delta del Sine Saloum
Empezamos fuerte con uno de los días más especiales de la ruta por Senegal. Los paisajes que visitaremos hoy dejarán un hueco imborrable en nuestra memoria viajera.
Si no tienes coche puedes reservar esta excursión.
Isla de Fadiouth
Fadiouth es conocida como la “Isla de las Conchas”, construida literalmente sobre restos marinos acumulados durante siglos, aquí se ha dejado atrás la arena y el asfalto y son estos restos de bivalvos el suelo que pisas. Está conectada a la localidad de Joal por un puente de madera, su unión al mundo real.
Este islote compuesto por un puñado de callejuelas es de esos rincones del mundo que yo pienso “me quedaría aquí un ratito”. Es un lugar muy tranquilo con un aura especial.
Sin duda, su enclave más mágico en el increíble cementerio mixto (cristiano y musulmán), ejemplo de tolerancia religiosa, con cruces y tumbas cubiertos de conchitas a la sombra de los baobabs.

Coge una barquita y acércate a la zona de los antiguos graneros de maíz antes de volver navegando a tierra firme.
Delta del Saloum
A poco menos de una hora conduciendo llegarás al espectacular delta de los ríos Sine y Saloum hacia el Océano Atlántico.
Este laberinto de manglares, islotes y canales donde la vida fluye entre el agua y la tierra está protegido por la UNESCO y no es casualidad.
Dar un paseo en piroga (la barca tradicional de pescadores) mientras observas a las aves locales (yo vi sobre todo cormoranes y pelícanos) es una experiencia imprescindible en cualquier itinerario.

El Baobab Sagrado
En el camino por carretera de retorno, entre Joal y el Delta, haz una parada técnica para conocer al gigantesco Baobab Sagrado de Fadial.
Con más de 800 años de antigüedad y un perímetro imponente, puedes incluso entrar en su tronco hueco guiado por los locales si eres valiente. En su interior enterraban a los griots, los transmisores de la tradición oral.
Día 3: Reserva de Bandia, (Laguna de Somone) y Mbour, el Senegal más auténtico
De la fauna africana a la cotidianidad más auténtica en nuestro tercer día de ruta por Senegal.
Bandia
Antes de viajar a Senegal no encontré demasiada información sobre si era responsable o no visitar la Reserva de Bandia, una especie de santuario privado en el que puedes hacer un safari en 4×4 y ver animales.
Después de haberla explorado diría que no, pero quiero mencionarla porque es un punto muy reclamado por los visitantes y así puedes saber mejor a lo que vas (y no ir).
Esta reserva es enorme y en ella cohabitan diferentes especies de animales. Algunas son autóctonas, como los búfalos senegaleses, antílopes o los monos, pero otras han sido traídas desde Sudáfrica porque se han extinguido en el país (como los rinocerontes o jirafas). A pesar de los letreros de “santuario”, cuando pregunté no me pareció que hubiese ningún rescate ni ninguna intención de reinserción en libertad.
Tampoco es un zoo, como digo los animales viven, comen y se desarrollan a su aire (a excepción de un puñado de hienas – depredadoras – que estaban cercadas y me pareció fatal).
Después de haber hecho safaris en Tanzania y Kruger, y con mi nivel actual de concienciación animal, no lo recomendaría.

Laguna de Somone
Yo no lo hice, pero explorar en barca esta laguna entre garzas y casetas de madera promete ser una alternativa genial a la reserva Bandia.
Mbour
Muy cerca de Saly se encuentra Mbour, una ciudad pesquera vibrante y caótica en el mejor sentido. Perderse por su mercado es divertidísimo.
El puerto (en el top 3 de importancia en Senegal junto al de Joal-Fadiouth y el de Saint-Louis) es el gran protagonista de la tarde: decenas de piraguas de colores, pescadores descargando pescado fresco y un ambiente frenético que refleja la vida mundana del país sin filtros.

Día 4: Saint-Louis
Desde Saly toca poner rumbo al norte del país (4-5 horas), justo al borde con Mauritania.
Saint-Louis fue la antigua capital colonial (y de la África Occidental Francesa) y todavía conserva ese aire elegante y decadente tan característico. No es difícil por momentos trasladarse a La Habana Vieja o a una Cartagena de Indias más destartalada.
🛏️ Escogimos este bed and breakfast muy sencillo pero genial ubicado y súper económico para pasar dos noches. Se podía usar la cocina así que aprovechamos para cocinar una cena, que siempre nos mola.
Los edificios más bonitos se concentran en la Île-de-Saint-Louis, a la que se accede por un puente metálico que diseñó Gustave Eiffel (se ve el parecido con la torre parisina) y que cruza el río Senegal.
Como amante de la arquitectura desvencijada me pareció una ciudad de lo más interesante, impredecible e imprescindible en cualquier ruta por Senegal que se precie.

Ndar
Otra pequeña isla continua nos acerca a Ndar, el barrio de los pescadores de Saint-Louis. Aquí podemos ver decenas de coloridas pirogues trajinando con la pesca del dia.
Este área es el caos africano en estado puro. Ropa secándose al sol, niños bañándose en el agua o jugando al fútbol, cabras campando a sus anchas y una vida a las puertas de las casas difícil de explicar con palabras.

Día 5: Parque Nacional de la Langue de Barbarie – Saint-Louis
Muy cerca de Saint Louis se encuentra este parque natural que separa el río Senegal del océano Atlántico con una lengua de tierra de 30 kilómetros.
Aquí hicimos una excursión en cayuco entre dunas y bancos de arena observando una cantidad abrumadora de aves (especialmente de nuevo pelícanos, cormoranes y gaviotas) y muchos cangrejos.
En mi caso estuvimos completamente solos, y el contraste con el descontrol de Ndar es apabullante.

Nuestro guía Gael nos contó que de estas playas salen estas mismas barcazas cargadas de inmigrantes con un sueño de futuro en Canarias. Después de un apacible paseo de dos horas yo ya me andaba quejando del dolor de culo y de lo incómodo que era. No quiero pensar 5-7 días de incertidumbre en alta mar para con suerte llegar vivo.
En la tarde nos relajamos en Saint-Louis (recomiendo un par de restaurantes Siki Rio y Fleuve Plus, y una cafetería, Farmers Coffee).
Día 6: Lago Rosa y Isla Gorée
Volvemos rumbo sur en esta ruta por Senegal de una semana hasta su capital para pasar un par de noches en una isla única. Pero antes, una parada en la laguna rosada.
Lago Rosa
El famoso Lac Rose es una de las imágenes más conocidas de Senegal.
Su color, que varía según la luz y la salinidad, lo convierte en un paisaje muy diferente. Además, fue durante años la meta del Rally París-Dakar.

⛴️ Una vez en Dakar, nosotros directamente tomamos el ferry que nos llevó a Gorée.
Isla Gorée
La Isla de Gorée es uno de los lugares más importantes del país a nivel histórico y creo que el que se quedó más en mi corazón de este viaje por Senegal de 7 días.
🛏️ Nosotros decidimos alojarnos en este punto en lugar de en Dakar, y si haces lo mismo, entenderás perfectamente el porqué cuando llegues. Como adelanto, te enseño esta preciosidad de hotel con vistas al mar desde la terraza de la habitación que nos convenció de antemano.
Su ambiente tranquilo y en calma actual, sin coches, con buganvillas y casas de colores, contrasta con su turbio pasado ligado al comercio de esclavos.
La necesaria visita a la Casa de los Esclavos (muy dura) nos adentra en esta horrible parte de la historia de África Occidental. La “Puerta de No Retorno” por la que los esclavos abandonaban el continente para no volver jamás, pone los pelos de punta.

En el alojamiento tomamos un delicioso thiéboudienne (el plato nacional de arroz con pescado), y también cenamos galettes y pizzas en el kiosco Chez Astou.
Día 7: Dakar
Dakar es magnética. Una gran capital africana que desborda energía constante.
Si quieres aprender un poco de ella de la mano de una guía en español, este tour gratuito liderado por Amy está fenomenal para conocer de primera mano sus iconos imprescindibles.
No pueden faltar el Monumento al Renacimiento Africano (muy controvertido por el dineral que costó), la Corniche, los mercados locales como el de Sandaga y sus barrios llenos de vida.

Para comer en Dakar aconsejo La Cabane du Pêcheur en plena arena, y coger una barquita después para pasar un rato en la playa de la Isla Ngor, situada justo enfrente.
Es una ciudad intensa, pero muy auténtica, donde el viaje se siente en cada esquina.
¿Y si tienes 10 días o dos semanas?
La ruta de una semana se puede ampliar fácilmente para profundizar en el tropical sur país o incluso combinarlo con Gambia.
Opción 1: extender a 10 días con el Sur de Senegal
Con 3 días extra, puedes tomar un vuelo interno o el ferry nocturno desde Dakar hacia Ziguinchor, la capital de la Casamance.
Esta región es el pulmón verde del país: un paisaje dominado por arrozales, manglares, bosques de ceibas gigantes y una cultura (la etnia Diola) con tradiciones muy diferentes al norte. A mí se me ha quedado pendiente.
Dedica estos días a relajarte en las playas vírgenes y paradisíacas de Cap Skirring.

Opción 2: Dos semanas – Gambia y sur de Senegal
Con 14 días se abre la posibilidad de ampliar mucho la ruta por Senegal añadiendo Gambia, una extensión natural desde el centro de Senegal, con un paisaje fluvial muy diferente, mercados animados y una mezcla cultural interesante.
La mejor opción es hacer una ruta circular espectacular cruzando al pequeño país anglófono que se incrusta dentro de Senegal siguiendo el curso de su río homónimo.
Podrás explorar sus parques nacionales o la histórica Isla de Kunta Kinteh, para luego descender a la citada Casamance y regresar cómodamente hacia Dakar. Una inmersión total y muy completa en África Occidental.

Conclusión
Senegal es un país muy completo para un primer viaje a África Occidental (aunque declaro mi amor por Cabo Verde). En pocos días ofrece playas salvajes, deltas UNESCO, paraísos de la ornitología, historia colonial, islas inolvidables y una hospitalidad que marca la experiencia.
Es un país muy seguro y que te lo pone todo bastante fácil. Una semana permite ver lo esencial, pero dos semanas abren la puerta a un viaje mucho más profundo.


