No me estaré yo haciendo experta en Chequia, ¿no? Bromas aparte, siempre vuelvo a este maravilloso país que no deja de sorprenderme. En una de mis últimas ocasiones, a descubrir la hermosa región de Moravia del Sur, ¿quieres saber qué ver en torno a su capital? Pues anota todo lo que hacer en los alrededores de Brno.


Ojo, que supongo que si estás buscando planes chulos cerca de Brno es porque tienes pensado visitarla, así que te dejo aquí mi guía con los imprescindibles de la ciudad, con un rollo universitario y una vida subterránea chulísimos.

La forma más cómoda de seguir este itinerario por Moravia del Sur es con coche de alquiler. Yo suelo usar este comparador. Para dormir, lo mejor es tomar de campamento base la propia urbe de Brno, nosotros nos quedamos en este céntrico hotel.
Qué visitar cerca de Brno: excursiones perfectas de un día
Como se deduce ya de mis palabras, solo la propia ciudad de Brno ya merece una escapada desde Praga (aunque hay hasta vuelos directos desde Almería y Mallorca). Y ya que estás allí, ¿cómo suena de apetecible quedarse unos días recorriendo palacios y probando sus vinos? Hay mucho por conocer.
Apunta estos planes ideales desde Brno para una jornada:
1. Explorar las Cuevas de Punkva y el Abismo de Machoca
En las proximidades de Brno encontramos una de las zonas kársticas más potentes de toda Chequia. Aquí se pueden visitar hasta cinco sistemas de cuevas, llenos de magia y murciélagos.
Cuevas de Punkva
En nuestro caso, optamos por una de las más reconocidas: las Cuevas de Punkva. Estas gélidas galerías subterráneas (como 8 grados, así que abrígate) están repletas de estalactitas y estalagmitas con formas de lo más curiosas, y las recorre un río subterráneo que complementa la visita de una forma muy emocionante con un paseo en barca.

¿Te puedes creer que en los años ochenta la cueva se llenaba de camas para que durmiesen allí niños con problemas respiratorios porque decían que tenían muy buenas propiedades para curarlos? Espero que les dieran buenas mantas, a ver si iba a ser peor el remedio que la enfermedad. En la actualidad, aprovechan su eco para conciertos y eventos.
Mi parte preferida fue la salida hacia una boca de la cueva donde se ve un trozo de cielo. El momento y el paisaje me trasladaron al mismísimo Jurassic Park.

Muy cerca tenemos otro fenómeno geológico muy interesante: el Abismo de Macocha, con una historia muy truculenta.
Abismo de Macocha

Este cañón recibe el nombre de Macocha porque significa «madrastra». Y es que una mujer viuda decidió tirar a su hijastro por el barranco para que no heredase y así quedárselo todo ella (suena un poco a Blancanieves, ¿no te parece?) El caso es que el joven se quedó atorado en las copas de los árboles y gracias a esto se salvó. Cuando el pueblo supo de la noticia, la prendieron y le dieron a probar de su propia medicina arrojándola al vacío. ¿Karma?
Asómate, que vas a ver si tuvo mérito que los árboles consiguiesen sostenerlo. Para llegar hasta ahí se coge un teleférico muy chulo.

2. Ver un barril gigante en el Castillo de Míkulov
El pueblo de Míkulov es uno de los más coquetos de Moravia del Sur, y está muy cerca de Brno. De entre sus casas colores pastel sobresale su hermoso castillo rodeado de espectaculares jardines en terraza, en el que pasó alguna noche nada más y nada menos que Napoleón.
Ahondar en el castillo es esencial. De su interior destaca su imponente librería, y sobre todo, un enorme barril de vino de más de 4 metros de diámetro en madera de roble con una capacidad de 1.041 hectolitros. Solo vacío pesa la friolera de 26 toneladas.

Como curiosidad, fíjate en que hay otro pequeño tonel con la figura de un gato. Esto es así como homenaje, porque eran súper útiles en las bodegas. Primero, porque cazaban ratones, y segundo porque ya que estaban ahí, se tumbaban a dormir sobre las barricas que desprendían más calor, que eras las que estaban fermentando, facilitando así muchos datos a los viticultores.

Del municipio de Míkulov, además de sus edificaciones, fuentes y plazas, resaltar que tuvo un gran barrio judío hasta la Segunda Guerra Mundial. Fue desapareciendo y ya en época comunista no quedaba casi rastro de él. Aún así, puedes todavía acercarte a descubrir su sinagoga.
Si quieres tener unas vistas increíbles, sube la colina Holy Hill de la Bodega Volarik.
3. Pedalear un trozo del Telón de Acero
Esta zona checa está a escasos kilómetros de Austria. Y justo por ella transcurría el Telón de Acero, esa división entre la Europa Oriental y Occidental que en principio fue imaginaria pero que se materializó con el Muro de Berlín durante la Guerra Fría. Esta Cortina de Hierro separa ideologías, políticas y fuerzas militares y pobre de aquel que se atreviese a intentar atravesarla.
En la actualidad, esta especie de frontera ha sido reaprovechada como vía ciclable (y no solo en Chequia, la ruta transcurre por 16 países). Así que puedes recorrer un trozo de ese pasado que dividió durante 50 años estas áreas. Si te molan las bicis es una de las cosas más divertidas que hacer en los alrededores de Brno.


Nosotros pedaleamos desde Míkulov hasta Lednice (unos 20-25 kilómetros dependiendo de si coges o no atajo). Es bastante llano y durante el camino vas pasando por distintos monumentos y memoriales que te acercan a esa época. También puedes poner un pie en Austria y otro en República Checa si visitas el Palacio de la Frontera, construido literalmente mitad en cada país.
El trayecto es muy agradable, entre viñedos, bosques… y muy cerca de Brno. Nosotros lo hicimos con la empresa Euro Bike Tours, muy majos.
4. Flipar con la escalera de caracol del Palacio de Lednice
En la citada población de Lednice encontramos una joya de la UNESCO en forma palaciega. A pesar de que la apariencia actual neogótica es fruto de una remodelación en el siglo XIX, se tienen registros que mencionan en ese emplazamiento un fortín gótico por allá por el siglo XIII.
Su interior es una pasada, al menos si como yo, disfrutas con los palacios que mantienen una decoración intacta que te hace viajar a otra época. Su mobiliario interior de estilo romántico es espectacular, provenía directamente de Viena. Además de la ebanistería, resalta también su trabajo en metales (lámparas de araña brutales) y cantería, con chimeneas de mármol que ya las quisiera yo para mi casa.
Pero sin duda mi elemento favorito fue la imponente escalera de madera tallada de la biblioteca.

Del exterior, no te pierdas sus fabulosos sus jardines ni tampoco el invernadero acristalado, maravilloso. Si quieres ver algo inesperado, camina por sus senderos hasta el minarete árabe, rara avis en este enclave. Ah, y da un paseíto en barco por el río Dyje.
5. Hacer una cata de vino de Moravia
La parte más cálida de República Checa es la región vinícola de Pálava, cuyos paisajes han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con cantidad de hitos arqueológicos en sus terrenos.
No es coincidencia la temperatura con el desarrollo de la uva en este punto, pero si quieres averiguar el porqué, lo mejor es que visites una de sus bodegas y te empapes en todos los sentidos, para mí, un planazo que hacer en los alrededores de Brno.

Por cierto, los moravos tienen una broma en relación a sus vinos en la que aseguran que Moravia del Sur tiene 3 tipos de vinos: los que se pueden beber, los que se pueden calentar, y los que se pueden vender a los de Praga. Vaya pique, ¿no? Jajaja.
Nosotros acudimos a la Reistein Winery, donde hicimos una cata guiada entre viñedos al atardecer preciosa. Esta bodega produce solo 12.000 botellas de vino al año, así que llevarte una a casa es el mejor souvenir moravo. La especialidad son los blancos, bastante fragantes.

Y hasta aquí mis recomendaciones de escapadas de un día cerca de Brno, seguro que te he convencido de visitar la región de Moravia del Sur en Chequia.


