Hacía tiempo que le tenía echado el ojo a esta bella ciudad del sur de Inglaterra protegida por la UNESCO. Estaba segura de que había mucho que ver en Bath y en sus alrededores, y de que bajo la primera capa de opulencia en sus construcciones (aprovechada por los Bridgerton), escondía un alma de pueblo maravillosa, y así es. Famosa por sus baños romanos, tiene bastante más que ofrecer. ¿Te vienes?


A pesar de que el aeropuerto de Bristol es el más cercano, nosotros aterrizamos en Londres porque queríamos dedicarle unos días, y alquilamos coche como siempre usando este comparador. Lo hicimos así para poder explorar también lugares chulos cerca de Bath que abajo te cuento.

Dónde dormir en Bath: para nuestros días en la ciudad nos alojamos en este precioso apartamento con un ventanal brutal que además de ser súper bonito era completísimo, no le faltaba de nada.
Lugares más interesantes que visitar en Bath en un día o más
Coquetos jardines, calles empedradas, elegantes edificios ocres de estilo georgiano, habitantes ilustres y mucha historia nos aguardan en Bath, una de las localidades más bellas de toda Inglaterra. ¿Quieres saber qué ver en Bath? Aquí va:
Bath Abbey
Sin duda la Abadía de Bath es uno de los templos religiosos más espectaculares de toda Inglaterra, con un aire bastante similar a la de York. Se necesitó un siglo y cuarto para construir este iglesia gótica anglicana a la que no le falta un detalle. Tuve la suerte de asistir a un concierto de villancicos en su interior y me pareció increíble.
Uno de los elementos más llamativos de su exterior es la llamada «escalera de los ángeles» mientras que una vez dentro, las grandes vidrieras policromadas roban casi todo el protagonismo.
Está dedicada a los santos Pablo y Pedro. Si quieres buenas vistas, anímate a subir a su torre.


Es recomendable llevar la entrada sacada de antemano para evitar colas. Aquí la tienes con el Centro de Descubrimiento (para aprender más de la edificación) incluido en el ticket.
Termas Romanas de Bath
Cuentan que las aguas termales de Bath despertaron ya el interés del rey Bladud varios siglos antes de Cristo. El padre del rey Lear (al que Shakespeare catapultó a la fama) se asentó en la zona y dedicó sus fuentes a la diosa celta Sul. Dicen que se curó de lepra gracias a los minerales adquiridos en sus frecuentes baños.
Más tarde fueron los romanos los que tras oír hablar de sus maravillosas propiedades y como fanáticos de los balnearios, quisieron fundar en la actual Bath «Aqua Sulis».

Para mí las Termas Romanas son el monumento más importante que ver en Bath. Este museo que se visita con una magnífica audioguía nos muestra con todo lujo de detalles cómo era el día a día de este centro mixto de recreo y sanación en época de los romanos.
Su piscina central verdosa (del siglo I), rodeada por un claustro de dos plantas y protegida por columnas y esculturas (con la Bath Abbey de fondo) es alucinante. Solo por verla ya merece la pena la entrada, pero es que además las galerías interiores con un montón de material rescatado expuesto y distintos hologramas que te trasladan a otros tiempos hacen que la experiencia además de inmersiva, sea súper amena y didáctica.

Por cierto, no te vayas sin probar un vasito del agua termal, tan asquerosa como rejuvenecedora.
Y si lo que quieres es probar por ti mismo las aguas termales de Bath, entonces tienes que acudir al único balneario en funcionamiento de la ciudad, un gran complejo dedicado a las mismas con una espectacular piscina climatizada en su azotea que te revelo más adelante.
The Pump Room
Contiguo a la entrada a las termas romanas encontramos este gran salón de té donde disfrutar de un buen desayuno (o un afternoon tea) con pianista en directo incluido.
Vas a sentir que viajas un par de siglos atrás, a los tiempos en los que Charles Dickens y Jane Austen lo frecuentaban y se sentaban a escribir.

Centro de Jane Austen
Justo acabo de mencionarla, pero quién no conoce a la fabulosa escritora inglesa Jane Austen, con novelas sobre las pasiones ocultas de la alta sociedad inglesa georgiana con un toque irónico muy inteligente. Prueba de ello son Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad.
Lo que no todo el mundo sabe es que como adelantaba, pasó varios años de su vida en Bath, y la ciudad le rinde homenaje con un museo a su figura y obra, entre estancias decoradas de época. No te pierdas su escultura de cera, recreada con los testimonios que se tienen de ella y un boceto de su hermana. Puedes reservar tu ticket de antemano aquí.

En la planta superior del museo encontramos The Regency Tea Room, un lugar perfecto para tomar el té bien ambientados.
Y ya que estás, anímate también con la Casa de Mary Shelley, autora de Frankestein (puedes reservar tu entrada aquí).
Calles comerciales más chulas que ver en Bath
Todo el casco histórico de Bath está repleto de pubs (por cierto, qué chulo el que se llama The Raven) y calles comerciales como Milsom Street con tiendas monísimas con de todo. Desde oferta vintage de segunda mano a aromas deliciosos para el humidificador. Yo cada vez que piso UK nunca me faltan Poundland, The White Company, Anthropologie o B&M entre otras. Si te gustan las librerías, no te pierdas Topping & Company.
Para ver un mercado de toda la vida, nada como recorrer los puestecitos de Guildhall Market (lleva funcionando 800 años) hasta encontrar la columna The Nail, donde se hacían los pagos en el siglo XVIII.

The Circus y el Bath de Los Bridgerton
Este círculo de viviendas con un gran árbol en el centro de la diana es un ejemplo súper claro de la arquitectura georgiana típica de Bath. Lo diseñó John Wood, pero fue terminado por su hijo, con quien compartía nombre.
Como curiosidad, Nicolas Cage vivió una época aquí.

Junto a él encontramos las Assembly Rooms, unas antiguas salas de baile y reunión (para jugar a las cartas, cotillear, etc.) que pueden visitarse, y que sirvieron de escenario para la serie de Los Bridgerton.

Si quieres adentrarte en las intrigas reveladas por Lady Whistledown y descubrir más secretos de la élite británica de principios del siglo XIX, te recomiendo hacer este tour que nos lleva desde a la tienda de vestidos de Madame Delacroix a la residencia de Lady Danbury.
The Royal Crescent
Muy parecido al conjunto arquitectónico anterior (de hecho fue obra de John Wood Junior), pero esta vez con forma semicircular y más elegante si cabe, encontramos la plaza The Royal Crescent, de finales del siglo XVIII.
Dicen que The Circus y The Royal Crescent representan al Sol y la Luna porque padre e hijo se sentían atraídos por los símbolos masónicos y los representaban a vista de pájaro. Por cierto, justo al lado tienes el maravilloso Victoria Park.

Visitar la Casa-Museo «El Nº 1 de Royal Crescent»
Si queremos hurgar en las entrañas de una auténtica casa georgiana, podemos hacerlo en el Nº1 de Royal Crescent, una vivienda-museo restaurada y totalmente amueblada que parece estar a punto de recibir a una importante familia noble. Me moló bastante.

Thermae Bath Spa
Cómo iba a irme de Bath sin probar sus aguas termales. El único complejo balneario natural de todo el país es el Thermae Spa de Bath.
Este recinto es una pasada, tiene una gran piscina interior con chorros de todo tipo, además de varias saunas, salas de relajación, baños de vapor, etc. pero su punto fuerte es sin duda la alberca de la azotea con una vistas sensacionales de todo el casco viejo (está al lado de las Termas Romanas) y en especial de la Abadía de Bath. Una pasada.

De nuevo en la calle, muy cerca tienes The Cross, una pequeña piscina a la que puedes asomarte por su ventanuco y que alquilan los del spa para baños exclusivos.
Un té y un bollo en la casa más antigua
La casa más antigua que ver en Bath (1482) la ocupa una casa de té llamada Sally Lunn’s. Además de ostentar este título, es el lugar donde se inventaron los famosos bollos de Bath, una especie de bollito de leche no excesivamente dulce que admite toda clase de rellenos y combinaciones.
Puedes probarlos allí mismo o como hicimos nosotros, comprar una caja y llevártelo para desayunar en el apartamento. En cualquier caso, no te pierdas la parte de museo-obrador que tienen que está muy graciosa para entender la historia y el secreto de esta masa.

Puente Pulteney
Si no te dicen que estás cruzando un puente del siglo XVIII, puede que entretenido por los distintos cafés y comercios que salen a tu paso no te des ni cuenta. Y es que algunos comparan el Pulteney Bridge con el Ponte Vecchio de Florencia (o con el Krämerbrücke de Érfurt).
Tienes que observarlo con un poco de perspectiva desde la presa (con efecto cascada incluido) para hacerte cargo de su arquitectura. Los Parade Gardens son un buen punto para ello.
Ah, y échale un ojo a la farmacia que hay al final del puente. Es una de las más antiguas del país y la puesta en escena es total.


Evidentemente un planazo con buen tiempo es hacer una pequeña travesía de una hora en el río Avon. Esta opción en barquita de madera de los 60 con copitas de Prosecco incluidas es una tentación.

Si te pillan días de lluvia como a nosotros, creo que la idea de montar en el autobús turístico es genial en estos casos. En otro contexto no me suelen atraer tanto, pero es que aquí te salvan la jornada. Puedes reservar plaza aquí.
Excursiones de un día desde Bath
La mayoría de atractivos de Bath pueden descubrirse en un día. Pero tiene tantas cosas alucinantes cerca (y tan variopintas) que sin duda es un campamento base perfecto para escarbar un poco más en las delicias inglesas. Nosotros pasamos cinco noches.
Te dejo aquí algunas escapadas de un día desde Bath que te van a encantar:
Ruta por los Cotswolds
Los Cotswolds son los pueblos más bonitos de Inglaterra. Un conjunto de poblaciones de color miel en muchos casos diminutas, que han mantenido el encanto absoluto de la campiña inglesa de época.
De Castle Combe a Stow-on-the-Wold, Bibury o Snowshill, te dejo mi guía con la maravillosa ruta por los Cotswolds.

Stonehenge
El archiconocido Stonehenge es un monumento megalítico construido entre finales del Neolítico y principios de la Edad de Bronce, que 1.500 años después, fue abandonado. Se emplaza junto a la actual Salisbury.
Es de tipo crómlech (es decir, con disposición circular y dedicado al culto al sol) y sin duda es uno de los enclaves más alucinantes que visitar cerca de Bath (está a solo una hora).


Si no tienes pensado alquilar coche, hay una excursión desde Bath que aúna en una jornada Stonehenge (con entradas) + pueblitos de los Cotswolds. Muy buena idea la verdad, puedes reservar aquí.
Bristol y sus graffitis
Sé que tengo que volver a Bristol para dedicarle más tiempo, pero mi motivo principal para conocerlo desde Bath fue explorar los graffitis de Banksy que hay repartidos por la ciudad.
Este artista callejero lleva años despertando mi interés, y teniendo en cuenta que se piensa que es en esta urbe donde vive, no podía irme sin ver en persona algunas de sus obras principales.

Escenarios de Harry Potter en Inglaterra
Cerca de Bath nos aguardan un buen puñado de los lugares donde se rodó la saga de Harry Potter en Inglaterra, así que si como yo eres un buen fan, sí o sí tienes que acercarte a conocer su Aula de Pociones, la Enfermería o la Sala Común de Griffyndor, porque ¡son sitios reales!

Como habrás podido comprobar, hay muchísimo que ver en Bath y en sus alrededores, un destino súper completo ideal para una escapada larga.


