Si estás recorriendo Marruecos y quieres adentrarte en una zona no tan explorada como las grandes ciudades de la talla de Marrakech, Rabat o Tánger, mi consejo es que visites esta ruta por Meknès, muy cerca de Fez, por supuesto haciendo una extensión a Volubilis y Moulay Idriss.
Aquí voy a contarte mi experiencia por libre, pero si no tienes mucho tiempo o prefieres algo ya organizado, puedes contratar aquí una excursión desde Fez a Meknès, Volubilis y Moulay Idriss por unos 25 euros por persona.
Qué ver en Meknès, la Ciudad Imperial más desconocida
Meknès es reconocida como Ciudad Imperial, y se encuentra situada entre Fez (apenas media hora en tren) y Rabat (a unas dos horas).
Tiene una Medina laberíntica que le da pura esencia marroquí a la ciudad, pero en la que es realmente muuuy complicado orientarse, ni Google Maps podrá salvarte de esta. Guíate por tu instinto en tu ruta por Meknès.
Su símbolo es la Plaza Lahdime (muchos dicen que es una Jemaa el Fna en pequeñita y no erran), en la que se encuentra la Bab Mansour, una imponente puerta que parece sacada de las Mil y una Noches.
La plaza hay que vivirla a pie de calle, paseando entre vendedores de zumo de naranja, mujeres haciendo tatuajes de henna y encantadores de serpientes. Nosotros jugamos a un «deporte» que tenía entretenidos a los locales que consistía en intentar con una caña de pescar terminada en un aro atravesar el cuello de una botella de refresco. Súper difícil.
No obstante, para hacerse con una buena idea en perspectiva de Lahdime, puedes subir a la terraza del Café Pavillon (previo abono de 15 MAD que equivaldrán a una consumición), y ver atardecer.
En Meknès hay otros puntos interesantes como pueden ser la Madrasa Buonanaia (muy bonita; 10 MAD), el Mausoleo de Moulay Ismail (que durante nuestro viaje se encontraba en obras) y los Establos Reales.
Dónde comer en Meknès
Para comer, nosotros nos tomamos unos bocadillos con patatas fritas y agua en un sitio de snacks junto a la plaza, y un bol de fruta y yogur al lado, por apenas 70 Dhs (7 euros) todo. Si quieres comida más tradicional, puedes parar en Lahdime o en algún restaurante de la Medina.
Dormir en Meknèsen un riad
En mi caso me alojé en un riad en plena Medina llamado Amazigh y regentado por una señora muy simpática, Fátima. Fue un poco complicado encontrarlo al principio porque es algo recóndito, pero en él se respira la esencia de la Medina. El precio de la habitación con desayuno fue de 35 euros.
Si quieres reservar una habitación en este riad, sigue el enlace.
Cómo llegar a Meknès
Desde Fez o Rabat como comentaba lo mejor es viajar en tren. Meknès tiene 2 estaciones de trenes, Meknès y Meknès Al Amir (esta está más próxima a la Medina).
Hay trenes casi a cada hora y el precio desde Rabat es de 70 Dhs (7 euros) y desde Fez 20 Dhs (2 euros), en segunda clase. Aquí puedes encontrar los horarios.
Qué ver en Volubilis y Moulay Idriss
Volubilis, el yacimiento romano que te dejará impactado
Volubilis es un yacimiento romano ubicado a 25 kilómetros de Meknès (40 minutos en coche) y 4 de Moulay Idriss, teniendo orígenes cartagineses, por allá por el siglo III a.C.
Para visitar Volubilis y Moulay Idriss hay 3 formas:
- Puedes contratar esta excursión de todo el día y despreocuparte de regateos y tensiones. Es la opción más cómoda.
- Puedes coger un taxi desde Meknès hasta Moulay Idriss (10 MAD) y allí otro hasta Volubilis (5 MAD), con el riesgo de que a la vuelta no haya ninguno disponible en Volubilis y tengas que caminar esos 4 kilómetros hasta Moulay Idriss.
- Puedes negociar con un taxista en Meknès (en la parada de taxis de delante del Instituto Francés es donde parten para Moulay Idriss), cuánto querría por hacer todo el trayecto con vosotros y esperaros durante vuestras visitas. Es lo que hicimos nosotros, y pagamos 250 MAD entre los dos (25 euros), por ir a Volubilis, esperarnos allí una hora, llevarnos a Moulay Idriss, esperarnos allí otra hora, y regresar a Meknès.
En Volubilis puedes encontrar arcos, columnas, mosaicos, y además tiene un museo que expone piezas encontradas en las excavaciones. Las instalaciones están genial: hay baños, muchas papeleras durante el recorrido, guardias, etc. Me pareció flipante que se conserve eso allí.
La entrada tan solo es 10 Dhs por persona (1 euro). Aunque nosotros pudimos verlo casi todo en una hora, creo que el lugar merece al menos dos horas porque es grande y el paseo muy agradable, las ruinas están dispersas por el campo, me recordó un poco a Itálica en Sevilla.
Moulay Idriss, la colina secreta
De ahí nos trasladamos a la pequeña localidad de Moulay Idriss, construida sobre una colina, lo que garantizará las cuestas.
Al llegar a Moulay Idriss lo primero que encuentras es el Mercado Municipal, con alegres y nutridos puestos de fruta y verduras, y otros tantos de carnes.
Poco después desembocarás en la plaza principal, la Mulay Idrís I, donde se encuentra el Mausoleo Moulay Idriss, del que solo podrás ver su patio ya que una barra de madera te prohíbe el paso si no eres musulmán. Otro punto interesante es su minarete, el único redondo de todo Marruecos.
La placita está llena de vida y tiene numerosos bares que preparaban brochetas o pinchitos morunos, que se ve que era la especialidad del pueblo. Nosotros paramos en uno lleno de locales y nos tomamos pinchos de pollo, de ternera, y uno que preparan con carne picada que es picante. Viene mucha cantidad así que con dos habría habido de sobra. También aceitunas, pan y ensalada de tomate marroquí. Todo eso más dos refrescos y té por 140 MAD (14 euros). Muy bien y muy rico.
Y tras esto, nos fuimos de vuelta a Meknès para ver el atardecer en la Place Lahdime.
Esto es lo esencial para abarcar estos tres enclaves tan auténticos de Marruecos, mucho menos turísticos y muy agradables. Espero que os haya gustado tanto como a mí esta ruta por Meknès, Volubilis y Moulay Idriss.
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