Yogya para los amigos, es la ciudad más interesante que conocer en Java, la denominada Isla del Fuego. Necesitas dedicar al menos un par de días para explorar todos los rincones que hay que ver en Yogyakarta: mercados, templos, palacios y sitios de relax. ¿Te los cuento?
Consejos en Yogyakarta (Indonesia)

Cómo llegar a Yogyakarta: nosotras viajamos en tren nocturno desde Yakarta (se reserva aquí), en concreto salen de la Estación Gambir y llegan a la principal de Yogya.

Para dormir en Yogyakarta nos decantamos por una habitación privada en esta monada de hostel. Los trabajadores son extremadamente serviciales y amables, y el lugar es muy acogedor. Sin duda repetiría.

Para ir a la estación pedimos un Grab (como Uber, la mejor forma de moverse en Yogyakarta) gracias a que con estas e-SIM que te dejo con descuento, tuvimos internet en Indonesia nada más aterrizar.

Para todos los pagos en Indonesia utilizamos la tarjeta recargable de viajes N26, que no aplica comisión y hace muy buen cambio. Es la que llevo siempre.

Ni que decir tiene lo imprescindible que es contratar un buen seguro de viaje para este destino. La Sanidad en Indonesia tiene unos estándares diferentes y hay que ir bien protegido. Yo llevaba esta póliza con descuento.

Aprovecho para dejarte mi post con los mejores restaurantes de Yogya, con las recomendaciones que más me gustaron (hay un claro favorito).
Qué visitar en Yogyakarta en dos días
El motivo principal por el que el viajero suele poner Yogyakarta en el mapa es por sus dos colosales templos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, Borobudur (budista) y Prambanan (hinduista). Solo por ellos merece la pena desplazarse hasta aquí, aunque no son los únicos atractivos de Yogya.
Itinerario de 2 días
Día 1: ciudad
Kraton → Taman Sari → Sumur Gumuling → Malioboro → ruta street art.
Día 2: templos
Borobudur al amanecer → Prambanan después → tarde de masaje.
Y sin enredar más, aquí tienes mis imprescindibles que ver en Yogyakarta en un par de días:
Kraton, el Palacio del Sultán
Este complejo palaciego de estilo javanés se construyó a finales del siglo XVIII como residencia para el sultán, su familia y su séquito. En el siglo XX se amplió, añadiendo dependencias con diseño europeo, por lo que en la actualidad está a caballo entre oriente y occidente.
Hoy día el sultán (gobernador de la ciudad) continúa habitando en él, pero además, ha absorbido en cierto modo al barrio que lo rodea, y es hogar de 30.000 yogyakarteses. Tiene tiendas, escuelas, restaurantes, etc.
A lo largo de la visita puedes recorrer diversas estancias y además, un pequeño museo con vestidos, vajillas, fotografías, etc. En uno de los pabellones principales se celebran danzas javanesas y concierto de música Gamelán con frecuencia.

Peeeeeeeero personalmente me decepcionó un poco. En comparación con palacios como el de Topkapi en Estambul o en Gran Palacio de Bangkok, este me resultó un poco destartalado. Aún así, sigue siendo una de las cosas principales que ver en Yogyakarta, así que juzga tú mismo.
Taman Sari, Castillo del Agua
El Castillo del Agua (que algunos dicen que les recuerda a la Alhambra de Granada) es un conjunto de piscinas y fuentes que se sitúan a 2 kilómetros del Kraton y que formaba parte de sus jardines. Era el sitio de relajación y recreo del sultán, y cuando digo recreo me refiero a que allí estaba su harén de concubinas. Este sí, es uno de los lugares más interesantes que visitar en Yogyakarta.
La arquitectura tiene poco de javanesa y mucho de estilo colonial y holandés. Debido a las guerras javanesas y a un par de fuertes terremotos solo se conserva la piscina principal (llegó a tener cuatro zonas de piscinas y varios lagos). En la restauración participó un arquitecto portugués al que el sultán mandó ejecutar al finalizar su trabajo para que nunca pudiese contar la ubicación de las salas secretas.

Junto al gran estanque podemos apreciar una torre, desde la que cuentan que el sultán tiraba una rosa. La dichosa señorita que la cogiese tendría el privilegio de pasar unas horas con él.

Mezquita subterránea
Sumur Gumuling es una particular construcción circular se emplaza muy cerca del Taman Sari. Se trata de un atrio con forma circular perteneciente a una antigua mezquita y comunicado por varias galerías. Durante mi viaje estaba cerrado al público, por lo que no podía visitarse.
Calle Malioboro y el Mercado Beringharjo
Malioboro Jl es la calle comercial más importante que visitar en Yogyakarta. En ella hay mucho trajín, y está repleta de comercios locales, tiendas de batik y puestos callejeros. Recibe este nombre por el Duque de Marlborough.
Es el rincón de la ciudad para ir de compras, y su distribución no es ocasional. Se alinea norte-sur con el Kraton y el Volcán Merapi, símbolo de vida y muerte para los javaneses. Aquí todo se interconecta, y de hecho el volcán es tan relevante en su cultura que cualquier cambio que experimente piensan que creará o destruirá mundo. Por cierto, si quieres tener buenas vistas de él, tendrás que dirigirte hasta el mirador Ketep Pass.
En la calle Malioboro se encuentra el mayor mercado de abastos de Yogya, el Beringharjo. Es muy tradicional y tiene dos plantas y puedes encontrar de todo, desde ropa a fruta (una de las más curiosas es la snake fruit, una especie de huevo con piel de serpiente). Siempre está abarrotado.

Street Art en Yogyakarta
Una de las cosas que más me sorprendieron de Yogyakarta es la cantidad de graffitis chulis que puedes encontrar por sus calles. Algunas de las vías con más cantidad de street art son: Prawirotaman I y II, Sartoro ST y Tirtodipuran St.

Como decía anteriormente, las razones principales para visitar esta ciudad es conocer los templos de Borobudur y Prambanam. Nosotras elegimos una excursión como esta que incluye ambos porque verdaderamente es la forma más eficiente de conocer los dos en un día. Se puede ir por libre pero es algo engorroso.
Aquí van los templos, lo mejor que ver en Yogyakarta en sus alrededores:
Amanecer en el Templo de Borobudur (UNESCO)
Ver amanecer en el Templo de Borobudur es uno de los imprescindibles que hacer en Yogyakarta. En mi caso vimos el sol salir desde una colina próxima (Punthuk Setumbu) y justo después a Borobudur.
El de Borobudur es el mayor templo budista del mundo. Está formado por 2 millones de bloques de piedra extraídos del volcán Merapi. Algunos datos curiosos: tiene 9 niveles, 3.000 grabados en piedra, 504 tallas de Buda y son famosas sus enormes estupas. Desde arriba tiene forma de mandala y representa el camino al Nirvana.

A pesar de ir con excursión, las entradas tienes que comprarlas siempre por ti mismo in situ. Lo mejor es hacerse con el combo de los dos templos porque sale más barato.
Antes de llegar a Prambanam paramos a conocer el Templo de Mendut, muy chulo.

El Templo de Prambanam (UNESCO)
Este templo hinduísta situado a 18 kilómetros de Yogyakarta. Es realmente un conjunto de 200 templos, consagrados a los tres dioses principales del hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva (el de este último es el más alto de Indonesia).
Fue construido en el siglo IX durante el Reino de Mataram, de origen indio. Debes dedicarle al menos dos o tres horas porque es espectacular.

Otras cosas que hacer en Yogyakarta
– Darte un buen masaje javanés con las técnicas de presión indonesias y agradables aceites esenciales. Yo me di uno de una hora por cinco euros en Djemari Reflexologi. Según la cultura local, restablecen la salud.
– Comprarte algún tejido de batik o incluso hacer un taller. Esta técnica de fijado de colores y estampados con cera o o pasta de arroz es un arte centenario.
– Pasear entre los dos árboles mágicos del Parque Alun Alun con los ojos vendados. Si consigues ir entre ambos sin ver es que tienes el corazón puro.
– Probar el Kopi Luwak, el café más caro del mundo, elaborado a partir de granos que han sido excretados por civetas tras comérselos y no digerirlos. Indonesia es el mayor productor de este café. Aunque a día de hoy no estoy 100% segura de que el sistema sea muy ético.
– Tomar una cerveza en Prawirotaman, el barrio hipster y alternativo, con muchos restaurantes y locales con música en directo.

Estos son los monumentos principales que ver en Yogyakarta en dos días. Desde aquí nosotras continuamos nuestra ruta a Semarang para volar a Borneo y pasar 3 jornadas entre orangutanes.


