Este verano he tenido la suerte de viajar a Groenlandia con Tierras Polares, la compañía española del expedicionario polar Ramón Larramendi, especializada en viajes árticos. Nosotros hemos hecho el paquete Maravillas de Groenlandia en 8 días y te cuento aquí mi experiencia.

Maravillas de Groenlandia en 8 días: opiniones
Antes de viajar a Groenlandia alguien me dijo: «Pero, ¿para qué vas? Si allí solo hay hielo…». Me quedé flipando por dos razones. La primera, porque evidentemente hay mucho más. Y la segunda, porque ¿no es una pasada precisamente por eso? Allí tenemos el segundo mayor casquete polar tras la Antártida (y entre ambos reúnen el 70% del agua potable del planeta). Razón de sobra para ir a visitar «su hielo».
Y es que sí, el 80% de Groenlandia es hielo, pero maldita maravilla. Al igual que lo es el 20% restante.
Cómo llegar a Groenlandia
El viaje de Tierras Polares comienza cuando aterrizas en Groenlandia. Aunque si quieres, ellos pueden asistirte en tu búsqueda de vuelos hasta allí o incluso si necesitas alojamientos intermedios.

Hay dos formas de viajar al sur de Groenlandia, la zona que ellos cubren con su ruta: vía Islandia (3 horas) o vía Dinamarca (5 horas). Nosotros volamos desde Keflavik, el aeropuerto principal de Islandia, pero como decía, también tienen conexiones desde Copenhague, por si te viene mejor. Se llega a la ciudad de Narsarsuaq.

Llegados a este punto tengo que hacer una mención especial a lo brutal que es el aterrizaje a Narsarsuaq. Los aviones desde Islandia son súper pequeños (¡9 filas!) y de hélice, y ver cómo se acerca a esa masa helada es una pasada. A medida que vas descendiendo y comienzas a distinguir los fiordos congelados y la barbaridad de icebergs que los atraviesan, es un momento épico, así que hazte con ventanilla.
Ruta por Groenlandia en 8 días con Tierras Polares
Ahora voy a explicarte cómo es el itinerario por Groenlandia de una semana larga que propone Tierras Polares.
Cabe decir que por las condiciones climatológicas del país, este viaje está diseñado solo para llevarse a cabo en verano, entre los meses de junio y septiembre. Los primeros tienen la ventaja de disfrutar del Sol de Media Noche (24 horas de luz), y los segundos, juegan con la posibilidad de ver auroras boreales.
Mapa Maravillas del sur de Groenlandia
Antes de entrar en faena voy a dejarte un mapa que encontré en su propia web para que entiendas de antemano qué zona de Groenlandia se visita y cómo son los traslados. Así cuando te cuente qué hicimos cada día puedes tener la referencia visual del recorrido.

Nuestro itinerario para viajar a Groenlandia con Tierras Polares
Te voy a contar día a día cuál es la estructura de viaje habitual, aunque puede que en tu caso el orden pueda verse alterado para jugar a favor con la meteorología (por ejemplo, nosotros adelantamos un día el glaciar para que hiciese tiempazo, ya que es de lo más espectacular y había posibilidades de lluvia al día siguiente).
O sea, este será tu recorrido base, pero ve con mente flexible porque según la meteorología los guías van a ir eligiendo la mejor opción en cada momento:
Día 1: Llegada a Groenlandia
Al llegar al aeropuerto nos estaba esperando el majísimo equipo de Tierras Polares. Allí nos asignaron nuestro grupo (éramos 7 en total) y a nuestra guía, Eva, medio española, medio suiza, y con una admiración por los paisajes y tradiciones groenlandesas contagiosa. Son todos geniales, pero serás afortunado si te toca ella.

En la isla no existen prácticamente carreteras, así que para movernos utilizaremos o barca o nuestros piececitos. Desde el puerto junto al aeródromo subimos a una zódiac que nos cruzó el fiordo Tunulliarfik, viendo los primeros icebergs.

Llegamos al pueblo granjero de Qassiarsuk (Bratthalid en época vikinga), que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en el que apenas viven 50 habitantes.
Aquí te explicarán el pasado tanto vikingo (desde su fundación por Eric El Rojo en el siglo X) como inuit (quienes no se asentaron en la zona hasta el siglo XVIII). Conocerás ambas culturas recorriendo los vestigios que nos quedan de ellas. Entre ellos, las ruinas de la primera iglesia del continente americano.


La primera noche se duerme en un pequeño hostel de color amarillo chillón muy apañado a orillas del fiordo, llamado Leif Eriksson Hostel, jugando con el nombre del hijo de Eric El Rojo. A nosotros nos tocó una habitación doble con litera y baño compartido. Cenamos trucha ártica allí mismo que estaba buenísima.
Día 2: rumbo al campamento de Qaleraliq

Después de reponer fuerzas con un buen desayuno en el hostel, navegamos en nuestra barca semirrígida en torno a una hora atravesando el fiordo hasta la colorida villa de Narsaq.
Esta es la tercera ciudad en población en Groenlandia a pesar de no tener más de 1.500 habitantes. En ella hay varias tiendas, una lonja de pescados, hospital, colegio y hasta un campo de fútbol enorme. Te recomiendo que compres alguna Qayaq, la cerveza local elaborada con agua glaciar.


Después, con una buena tarde de navegación atravesando el fiordo Ikersuaq (repleto de icebergs del glaciar Egalorutsit) te vas alejando poco a poco de cualquier rastro de civilización. Así hasta llegar a nuestro campamento al fondo del fiordo de Qaleraliq. Este se instala y desmonta cada verano, y es nuestro hogar para las próximas tres noches. Sentirte en medio de la nada, sin cobertura, es fascinante.
El espectacular camp está formado por 12 tiendas-domo dormitorio con literas y 4 domos cocina. Está situado en una posición privilegiada sobre una elevación de arena fina delante de tres frentes glaciares y ofrece una vista alucinante del Indlandis, el gran casquete de hielo del interior de Groenlandia. Dedicaré un post a hablar en profundidad de la dinámica en el campamento porque merece la pena.

Las últimas horas del día son para relajarse y deleitarse con el panorama (nosotros cogimos trozos de icebergs varados en la playa para enfriar nuestras cervecitas glaciares). Pero también agudiza el oído, porque el sonido de los glaciares resquebrajándose (como truenos) y precipitando seracs al mar, te pone los vellos de punta.

Diccionario Indlandis: rimayas (enormes grietas trasversales), morrenas (mezcla de sedimentos y hielo) y nunataks (islas de roca asomando fuera del hielo), seracs (bloques de hielo, como icebergs).
Día 3: en busca de caribúes
El tercer día de la ruta por Groenlandia lo dedicamos a hacer un trekking desde el campamento de unas 7 horas a través de la frondosa tundra, con la esperanza de ver algún caribú. En mi caso fue un día lluvioso, pero con un buen calzado y un impermeable no impide en absoluto que disfrutes de la jornada. Es muy asequible.
Se comienza con la ascensión a pie al gran lago Tasersuatsiaq, a través de un valle de arena que te traslada al desierto por momentos. En medio de estos paisajes fuimos sorprendidos por dos familias enormes de caribúes. ¡Y nosotros que nos conformábamos con ver uno! Qué animal tan majestuoso y elegante, maravilloso.

Tras alcanzar el imponente lago, uno de los más grandes del sur de Groenlandia, subimos unos 400 metros de altitud hasta la cima de una montaña, para divisar el Inlandis. Cuando llegamos a esta cota, la niebla y nubes bajas cubrían todo el panorama. Pero decidimos hacer el picnic allí, tomarnos una sopa calentita y esperar un rato. Poco a poco empezó a disiparse y comenzamos a entrever la gran capa de hielo perdiéndose en el infinito norte. Recuerdo: es el segundo glaciar más grande del mundo.


De vuelta al camp de Qaleraliq, tarde de relax en el domo-comedor con el sonido de la lluvia: juegos de mesa (Eva nuestra guía ha confeccionado uno de cero basándose en el viaje a Groenlandia y nos tenía enganchados), té y cena rica preparada por ella.
Día 4: crampones para pisar el glaciar
Hoy volvemos a montar en zódiac pero solo para cruzar a la otra orilla del fiordo. Un breve trayecto que dará paso a una increíble aproximación desde el agua a los distintos frentes glaciares de Qaleraliq.
Antes de nada estuvimos un buen rato observando de cerca los seis kilómetros de lengua glaciar cayendo al mar, haciendo pausas para escuchar sus entrañas en movimiento, una experiencia súper emocionante. No pierdas puntada, porque seguro que ves algún trozo enorme desplomarse formando icebergs.

Después de este aperitivo glaciar, toca equiparse para hacer la excursión a pie por el hielo. Para ello, nos colocamos arnés y crampones y fuimos asesorados y acompañados en todo momento por nuestro guía experto, Gabriel.
Estuvimos algo más de dos horas haciendo crujir el hielo con nuestros pasos. Pensar que caminas sobre una de las masas heladas más antiguas del planeta es una sensación indescriptible.


Cena y noche en el campamento glaciar de Qaleraliq. Por cierto, antes de dormir Eva hace briefing con mapa del día siguiente y cuenta siempre alguna historia de sagas groenlandesas. Mi favorita: la de Sedna.
Día 5: Igaliqoo y los icebergs del glaciar Qorooq
Esta mañana toca despedirse del camp de Qaleraliq y de todos los momentos mágicos que nos ha regalado. Qué bien sientan unos días de desconexión de todo, lo recomiendo a cualquier persona.
Igaliku, la Marbella vikinga
Evocando a los vikingos navegamos un par de horas hasta el embarcadero de Itilleq por el fiordo Tunulliarfik. Como hicieron ellos (pero sin cargar a hombro con su barco o drakkar) seguimos una caminata de una hora por el Kongevejen o «Sendero de los Reyes» hasta el mirador de la coqueta Igaliku, el pueblo más bonito de Groenlandia.
En Igaliku se encuentran las ruinas de Gardar, arzobispado y capital religiosa de la Groenlandia vikinga. En 2017 esta área fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su especial valor testimonial de la presencia vikinga en Groenlandia.
No puede haber lugar más bucólico para hacer nuestro picnic que con Igaliqoo (Gardar en era vikinga) a nuestros pies. Se la conoce como la Marbella groenlandesa, y es un destino de veraneo tan ansiado que en él tiene casa Nikolaj Coster-Waldau (Jamie Lannister en Juego de Tronos). El resto del año este pueblo inuit no cuenta con más de 40 habitantes.

Fiordo de Qooroq y sus icebergs
Tras deshacer nuestros pasos montamos de nuevo en nuestra semirrígida con dirección Qassiarsuk (el pueblo de la primera noche). Pero antes, hicimos una preciosa parada adentrándonos en el impresionante fiordo de Qooroq, donde se encuentra uno de los frentes glaciares más activos del sur de Groenlandia.
La navegación esquivando banquisas de hielo es una de las cosas más impresionantes que he vivido en mis viajes.

De verdad, es realmente emocionante. Te vas deslizando por esta lengua hasta que la densidad de témpanos de hielo es tal que se hace imposible seguir avanzando. La naturaleza marca cuántos metros se deja explorar ese día, y esa sensación constante de no tenerlo todo a tu control es muy estimulante.
Sin duda una de las estampas más brillantes de Groenlandia. ¿Sabías que solo vemos el 11% de los icebergs y que el 89% está sumergido? Por eso son tan peligrosos.


Esta noche repetimos en el Leif Eriksson Hostel. A pesar del subidón de lo remoto, se agradece volver a la estufa, la ducha hirviendo, al calor humano y a la cena a fuego lento.
Día 6: Valle de las Mil Flores
Un día de calma de vuelta en Qassiarsuk. Cruzamos el fiordo hasta Narsarsuaq para conocer un poco el legado que dejaron los Estados Unidos en la urbe durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, caminamos por el Valle de las Mil Flores, donde podremos ver juntas la mayoría de plantas que ya hemos conocido en los días previos: tomillo ártico, angélica, orquídea amarilla y muchos arbustos.
Aunque sin duda el protagonismo se lo llevan los meandros y el enorme valle formado por el retroceso glaciar y la consiguiente sedimentación. Un paseo agradable que termina en un promontorio con vistas al glaciar Kiattut.


Después de disfrutar de estos increíbles miradores, por la tarde, puedes relajarte en Qassiarsuk hasta la hora de la cena en el Leif Eriksson. Te recomiendo dar un paseo por la orilla y tratar de viajar en el tiempo con la mente.

Día 7: Tasiusaq para la mejor excursión
Tras un nuevo amanecer en la bella población de Qassiursak, hoy partimos hacia la granja de Tasiusaq, habitada por apenas 7 personas que viven aisladas junto al fiordo de Sermilik, casi siempre bloqueado por el hielo del glaciar Eqaloruutsit.
Durante el paseo de algo menos de dos horas (más con paradas) admiramos varios lagos escondidos en la tundra, como el Lago Corazón, y las impresionantes vistas al fiordo salpicado de icebergs.

Pero el motivo principal para llegar hasta Tasiusaq no es otro que llevar a cabo la excursión de Groenlandia más esperada: hacer kayak en la Bahía de los Icebergs rodeados por estos imponentes bloques de hielo que cobran vida a nuestro paso: se rompen, se mueven, se voltean… espectacular. Todo esto con la supervisión siempre de nuestro guía de kayak Txapi.
Es grandioso remar tan cerca de estos maravillosos gigantes de hielo, pudiendo apreciar de cerca sus formas, colores y texturas. Con un poco de fortuna, como nosotros podrás apreciar cómo alguno gira sobre sí mismo ante tus ojos.


Para dormir puede volverse al Leif Eriksson Hostel, pero en nuestro caso nos quedamos en una cabaña de madera en Tasiusaq, y por primera vez en todo el viaje, nos relajamos frente al fuego de su chimenea, algo que escasea por la dificultad de encontrar madera en Groenlandia, territorio desarbolado.
Además, al ser la última noche, disfrutamos de una velada inuit, con cena de productos locales de proximidad.
Día 8: fin de la ruta por el sur de Groenlandia
Tras deshacer nuestros pasos hasta Qassiarsuk, toca nuevamente cruzar a Narsarsuaq. Nuestro último traslado en barco en Groenlandia.
Allí se dispone de tiempo libre. Puedes hacer alguna compra de última hora en su supermercado, visitar el museo local Blue West One (sobre la ciudad y su papel en la Segunda Guerra Mundial), contemplar su graffiti inuit que te recordará bastante a La Última Cena, o simplemente tomar una bebida caliente en alguno de sus cafés hasta la hora de tu vuelo de vuelta a Islandia o Dinamarca. Hay que decir adiós a la Tierra Verde.

Viajar a Groenlandia con Tierras Polares, mi opinión
Antes de hacer el viaje llegué a pensar que era demasiado caro. Tengo que reconocer que después de haber estado allí y haber comprendido lo difícil que es gestionar logísticamente un destino tan aislado y despoblado, considero que cada euro que cuesta está más que justificado.
Esta ruta por Groenlandia no es exigente, es apta casi para cualquiera. Pero tienes que ser una persona aventurera que sepa adaptarse a las circunstancias y a las características de una zona remota y sin muchas de las comodidades habituales.
Existe la posibilidad (no pasa mucho pero podría pasar) de que los vuelos a Groenlandia sufran retrasos o cancelaciones por lo extremo que es el clima a esas latitudes. En el caso (espero que no) de que te modifiquen los vuelos, quiero que sepas que la compañía pone todo su empeño en que no te pierdas nada, y reestructura el programa lo posible para que te vayas con el mejor sabor de boca de la isla.
Y es que dicho lo anterior, incido en que el equipo de Tierras Polares es fantástico, desde la cara visible (los guías, los capitanes de las barcas…) hasta todos los que están detrás. Cuando entiendes el engranaje que han formado allí, te das cuenta de por qué es la única empresa que organiza viajes al sur de Groenlandia.
No sería imposible ir por tu cuenta, pero conseguir cada pequeño detalle es tan difícil y vale tanto dinero, que no creo que merezca la pena ir por libre. El tiempo está mucho mejor aprovechado si te pones en sus manos.

Y qué decir del país. ¿Cuánta gente conoces que haya visitado Groenlandia? Es un destino único. Viajar a Groenlandia es una vivencia irrepetible. El corazón helado del planeta que sin embargo, consigue calarte dentro.



2 Comentarios
Hola!
Me ha sido muy útil tu post porque estoy planeando escaparme a Groenlandia con Tierras Polares este verano.
Algunas preguntas: las excursiones/trekkings (sobretodo al glaciar) son muy exigentes? Yo hago ejercicio y más o menos estoy en forma, pero no soy una crack.
Respecto al material/equipaje: que saco de dormir o tipo de ropa aconsejas? Los bastones de marcha te los dan o los traes de casa?
Muchas gracias!!!
Hola!! No son nada exigentes, se requiere una forma física mínima, obviamente, pero no hay que ser un pro en absoluto.
Los sacos de dormir te los dan ellos porque son unos especiales para temperaturas muy muy bajas. En cuanto a ropa, lo suyo es ir por capas. Medias y camiseta térmica, jerséis de lana y pantalones de trekking. Parka (aunque ellos te dan una para ponerte encima de la tuya en los trayectos en barca). Botas impermeables y calcetines gruesos. Guantes para el glaciar fundamental (porque corta) y poco más eh.
Bastones la gente los llevaba de casa. Yo no tenía así que no usé pero si tienes es útil, la verdad.