Ruta por pueblos bonitos de la Bretaña francesa

La última vez que viajé a la Bretaña francesa fue durante mi experiencia trabajando con Workaway; tuve tiempo de recorrer la región en coche y visitar Nantes también. Este post va dedicado a todo lo que hay interesante que hacer y que ver en la Bretaña francesa, una de las zonas más bonitas de Francia y no tan turística.

Voy  a exponer lo que realicé durante mi estancia de varias semanas en julio, que creo que es extensible a cualquier viajero que tenga planeado un road trip por la Bretaña de Francia.

Qué ver y qué hacer en la Bretaña francesa

Mapa de la Bretaña francesa

La Bretaña se sitúa al noroeste de Francia, muy próxima a Normandía (donde recomendaré alguna extensión interesante). Es un área que pese a tener mucho encanto, no está sobreexplotada, lo que me resulta maravilloso. En mi caso, volé hasta Nantes y empecé mi ruta desde allí.

Mapa de la Bretaña francesa
Mapa de la Bretaña francesa

Recorrer los pueblos más bonitos de la Bretaña francesa

Pleudihen-sur-Rance

Este pueblo súper pequeñito fue el lugar donde se encontraba la casa en la que trabajábamos en nuestro Workaway. Realmente es súper diminuto y su centro neurálgico es la iglesia, no tiene mucho que ver, pero si se pasa por allí, es coqueto.

Iglesia de Pleudihen-sur-Rance
Iglesia de Pleudihen-sur-Rance

Bailes en La-Vicomté-sur-Rance

La-Vicomté es una comuna francesa situada a escasos 4 kilómetros de Pleudihen. Tiene un puerto deportivo pequeño pero bonito repleto de barcos.

Puerto de la Bretaña de Francia
Puerto de la Bretaña de Francia

Os preguntaréis el por qué del apellido “Rance” de muchos pueblos de la zona de la Bretaña. Esto es así porque acompañan la cuenca del río Rance, que a esta altura se mezcla con agua salada formando un gran estuario.

En las noches de verano se organizan bailes regionales junto al puerto. Fuimos nuestra segunda noche con Kate la dueña de la casa, y nos divertimos muchísimo intentando imitar los pasos de la gente que bailaba, algunos de ellos vestidos con atuendos típicos de la Bretaña.

Bailes regionales en La-Vicomté - Pueblos bonitos de la Bretaña francesa
Bailes regionales en La-Vicomté – Pueblos bonitos de la Bretaña francesa

Como colofón, fuegos artificiales. No muy espectaculares pero lindos de ver reflejados en el agua. Si algo hemos aprendido es que a los franceses les encanta unos fuegos artificiales; el día que llegamos ya nos recibieron unos y no fueron pocos los que seguiríamos viendo.

Fuegos artificiales en La-Vicomté-sur-Rance
Fuegos artificiales en La-Vicomté-sur-Rance

Crêpes en Dol-de-Bretagne

El chico que nos llevó de Nantes a Pleudihen era de Dol-de-Bretagne (a unos 20 kilómetros), por lo que picados por la curiosidad, almorzamos un día en este pueblo. Su máximo encanto es la calle principal, con comercios y restaurantes a ambos lados.

Dol-de-Bretagne
Dol-de-Bretagne
Galette de queso de cabra, pera confitada, caramelo beurre sucré y helado de queso de cabra
Galette de queso de cabra, pera confitada, caramelo beurre sucré y helado de queso de cabra

Fuegos artificiales en Saint-Malo

Saint-Malo es probablemente la ciudad que más me gustó. Situada a unos 20 kilómetros de Pleudihen, está rodeada por sus características murallas y su inmenso puerto con muchísimas embarcaciones.

Saint-Malo
Saint-Malo

Nosotras fuimos el 14 de julio, que es el día nacional en Francia, y por este motivo había diferentes festejos, conciertos, etc. lo que hizo que estuviese sumamente animada y que me enamorase más que si la hubiese visto en otro contexto mucho más vacía. De todas formas creo que es una urbe ambientada en verano, aunque sin duda ese día contaba con más gente de la habitual.

Mirando los barcos
Mirando los barcos

Como anécdota curiosa contar lo que vimos al llegar. Había tantos coches que tuvimos que “malaparcar” en una zona de estacionamientos en el puerto. Ya íbamos camino del centro cuando vimos varios policías tomando esa dirección, así que nos asustamos (no fueran a multar el coche de Kate), así que nos volvimos a prisa para ver cómo reaccionaban.

Para reacción la nuestra cuando descubrimos que iban porque un coche estaba… ¡en el agua! Aún no sabemos si lo dejó sin el freno de mano y se escurrió o si simplemente subió la marea y llegó a donde lo había dejado. El resultado: un espectáculo de policías, y lo más gracioso, del cuerpo de bomberos submarinistas vestidos de buzo para sacar el coche del agua. Muy cómico todo, menos para el dueño del vehículo, claro.

Coche acuático
Coche acuático

En fin a lo que iba, si vas a Saint-Malo es imprescindible pasear sus murallas, lo que en nuestro caso concreto nos sirvió además para elegir dónde queríamos tomar algo, y aquí va una recomendación: La Licorne – Maison Hector, un bar que identificarás rápido porque todo es rosa y tiene un unicornio blanco.

Murallas de Saint-Malo
Murallas de Saint-Malo
Calles de Saint-Malo
Calles de Saint-Malo
Saint-Malo en blanco y negro
Saint-Malo en blanco y negro

Nos zampamos un crêpe con té cada una. El mío en concreto era té helado con fresas y albahaca y estaba espectacular, altamente recomendable.

Crêpe de chocolate, helado y chantilly
Crêpe de chocolate, helado y chantilly
Té helado con fresas y albahaca
Té helado con fresas y albahaca

Con el estómago lleno y la noche caída, tuvo lugar el espectáculo de fuegos artificiales más increíble que haya visto nunca. Sencillamente precioso: desde los muros de la ciudad empiezan a sucederse luces al ritmo de distintas canciones de siempre, desde las típicas melodías francesas a Somewhere over the rainbow o Yellow Submarine; los fuegos siempre acompasados a la sintonía. Mágico.

Claudia haciendo sombras en la muralla de Saint-Malo
Claudia haciendo sombras en la muralla de Saint-Malo
Día nacional en Francia en Saint-Malo
Día nacional en Francia en Saint-Malo
Fuegos artificiales en Saint-Malo
Fuegos artificiales en Saint-Malo

Después de eso, habían montado un escenario para proseguir con conciertos, y nosotras dedicamos unos minutos a pasar al casino que había al lado.

Saint-Malo es un lugar perfecto para asentar el campamento base en la Bretaña. Aquí tenéis alojamientos baratos.

Festival medieval en Dinan

El primer fin de semana que pasamos en la casa coincidió con las fiestas de Remparts de Dinan, en las que todo el pueblo vuelve al medievo y se organizan torneos, espectáculos de cetrería, mercadillos, se bebe hidromiel y se disfraza (si vas con disfraz la entrada es gratuita). Se prepara todos los veranos y es muy chula. Es la típica feria medieval pero en un entorno inigualable.

Dinan - Francia
Dinan – Francia
Claudia probándose un casco medieval
Claudia probándose un casco medieval
Espectáculo de cetrería en Dinan
Espectáculo de cetrería en Dinan
Galettes de patata con salmón en Dinan
Galettes de patata con salmón en Dinan

Kayak en el Rance… ¡con un amiguito!

Antoine, el hijo de Kate, y su amigo Olivier estaban apuntados a una escuela de navegación para niños en Plouer-sur-Rance durante nuestra estancia en su casa. Así que su madre nos ofreció una mañana alquilar un equipo de kayac y hacer un poco de deporte divertido mientras los niños estaban con sus barquitos, y no nos lo pensamos dos veces. Es uno de los mejores planes que hacer en la Bretaña francesa.

Alquilar kayac en la Bretaña francesa
Alquilar kayac en la Bretaña francesa

Pasamos una mañana de lo más entretenida por el frío (y salado) Rance. En estas que estaba yo con mi remo cuando de repente vi a una masa enorme acercárseme. Ya me habían advertido que en estas aguas vivía una foca o león marino (le dicen “foca” pero yo creo que es más bien lo segundo) súper grande, pero no me imaginaba que fuese a venir directa hacia mí.

En kayac por el río Rance
En kayac por el río Rance
Saludo de un león marino llamado L9
Saludo de un león marino llamado L9

De hecho pensaba que iba a volcarme el kayak, me dio un poco de miedo, pero cuando estaba a punto de chocarse contra mí se sumergió y me pasó por debajo saliendo de nuevo y mirándome fijamente como saludándome.

La historia de esta foca, habitante del Rance y conocida como L9 o Josephine es algo así como que la abandonaron (creí entender que un circo o algo por el estilo) y la encontraron cerca del Monte Saint-Michel con bastantes deficiencias. Un hombre la cuidó en un acuario intentando que no tuviese demasiado contacto con los humanos y una vez repuesta la llevaron hasta el estuario para que volviese al mar, pero nunca lo hizo. Ha vivido durante diez años en la playa, pero creo que ya ha muerto.

Josephine en la playita poniéndose morena
Josephine en la playita poniéndose morena
La foca de Pleudihen-sur-Rance
La foca de Pleudihen-sur-Rance

Ciclismo en la Bretaña francesa

Bueno vale, el título es exageración, pero una tarde cogimos las bicis y nos fuimos a inspeccionar la zona. El terreno estaba lleno de cuestas, así que hasta que no llegamos a un llano el paseo no fue excesivamente agradable, pero bueno, todo lo que se sube se baja y vimos muchos animales en el campo por lo que Lucía se puso muy contenta por los bichos, Raquel que es muy deportista por la carrerita y yo por haber regresado sin un rasguño. Muy divertido el plan.

Bicicletas bretonas
Bicicletas bretonas
Vacas francesas posando
Vacas francesas posando

Normandía: el Monte Saint-Michel

Esta visita era un secreto a voces, ya que desde el principio teníamos claro que no queríamos perdernos esta belleza de la Baja Normandia francesa.

Monte Saint-Michel
Monte Saint-Michel

Acudimos en uno de nuestros últimos días, cuando conseguimos encontrar un hueco que dedicarle al segundo rincón más fotografiado de Francia después de la Torre Eiffel, el Mont Saint-Michel. Pero tuvimos la mala fortuna de que coincidió en un día que no subía la marea. Por lo que pudimos ver en su web hay una semana al mes aproximadamente que la marea no sube, y no se puede comprobar ese efecto “isla” que tanto le caracteriza.

Recomiendo que si puedes elegir fechas, compruebes los horarios de las mareas del Monte Saint-Michel en su página, porque aunque resulta muy impresionante, el hecho de que no tuviera agua y que por este motivo aprovechasen para hacer obras lo deslució bastante, pero bueno aún así nos gustó mucho, os dejo algunas fotos.

Obras en el Monte Saint-Michel
Obras en el Monte Saint-Michel
Hombre dibujando en el Monte Saint-Michel
Hombre dibujando en el Monte Saint-Michel
Lateral de Saint-Michel
Lateral de Saint-Michel
Piedra en Saint-Michel
Piedra en Saint-Michel
Soleado Monte Saint-Michel
Soleado Monte Saint-Michel
Claudia en el Monte Saint-Michel
Claudia en el Monte Saint-Michel

Otro consejo que hago es ir a primera hora de la mañana. Cuando llegamos casi no había nadie, pero al irnos vimos que había una larga cola sólo para entrar en lo que es el monte, y eso que no había agua, llega a ser un día de muchas visitas y no sé dónde se hubieran metido.

Colas en el Monte Saint-Michel
Colas en el Monte Saint-Michel

Playas, playas y más playas de la Bretaña de Francia

Desde la playa de Peudihen con su foca, a la de Plouer sur-Rance o la de Saint Cale, pudimos disfrutar de playas grandes y diminutas, tomar el sol y darnos algún baño, aunque estaba fría para mi gusto, yo soy más de agua calentita.

Barquitos y castillo en Pleudihen
Barquitos y castillo en Pleudihen
Playa de Pleudihen-sur-Rance
Playa de Pleudihen-sur-Rance
Playa de Plouer-sur-Rance
Playa de Plouer-sur-Rance
Playa de Saint Cale
Playa de Saint Cale

Los picnics en la arena con el arrullo de las olas, los juegos con los niños enterrándolos en la arena o haciendo túneles, recogiendo conchas… todo muy agradable.

Comidas y más festejos de verano en la Bretaña

En nuestra estancia en el Rance tuvimos la suerte de poder acudir a varios “apéritifs” como se dice en Francia: pequeñas fiestas y reuniones con varios de sus familiares y vecinos.

Celebramos una comida de cumpleaños para Marc, a la que acudieron entre otros dos chicos australianos que estaban también de Workaway en casa de unos amigos de la familia. Hicimos una barbacoa y comimos en el jardín.

Barbacoa
Barbacoa

Otra noche preparamos el típico plato francés y belga de moules frites, mejillones y patatas fritas, una combinación extraña pero muy rica. A tal evento acudieron los padres de Marc y una familia de Nueva Zelanda que estaba de vacaciones en la región. Además era el cumpleaños de Lucía y la patrona preparó una tarta de zanahoria riquísima.

Cena con invitados neozelandeses
Cena con invitados neozelandeses
Moules
Moules
Pastel de zanahoria
Pastel de zanahoria

Un día preparamos una cena “a la española”. Cada vez que reciben un workawayer un día tiene que cocinar comida típica de su país. Nosotras preparamos sangría, tortilla de patatas, tosta con salmorejo y jamón ibérico… yo creo que les gustó jaja.

Nuestra tortilla de patata
Nuestra tortilla de patata

En nuestra noche de despedida fuimos a casa de unos amigos de la familia, con unas vistas preciosas a la playa, y nos lo pasamos genial. Ya habíamos coincidido previamente con esa familia el día de los bailes regionales, y al decirle que éramos del sur de España la mujer, Christine, se interesó por saber si sabíamos tocar las castañuelas, ya que había comprado unas en un viaje a España y no las había estrenado.

Casualmente Raquel ha bailado muchos años y las toca divinamente, así que la sobremesa se llenó de cante y baile flamenco al son de las castañuelas, incluso le arrancamos algunos pasos a Christine y Kate, quienes han prometido seguir practicando.

Cena con vistas al mar
Cena con vistas al mar
Estupendas vistas al mar
Estupendas vistas al mar
Raquel enseñándoles a bailar sevillanas
Raquel enseñándoles a bailar sevillanas

Acabamos la velada con un paseo por la playa y de vuelta en casa nos subimos un rato a la casa del árbol a hablar de nuestras impresiones con Gabriel y despedirnos de la casa con muchísima pena.

Velada en la casa del árbol
Velada en la casa del árbol

Un viaje increíble a esta bella región francesa.

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