Mi experiencia en “trabajo a cambio de alojamiento”

Parece mentira, pero ya estoy de vuelta de mi Workaway en la Bretaña francesa.

La Bretaña francesa - Bretagne
La Bretaña francesa – Bretagne

Para los que no sepáis de lo que hablo, aquí tenéis el post en el que lo explico todo.

Para los que sí, sólo puedo decir que ha sido una experiencia absolutamente increíble y que tengo mil cosas que contar.

Pleudihen sur Rance
Pleudihen sur Rance
Nuestra llegada a la casa con Covoiturage.fr
Nuestra llegada a la casa con Covoiturage.fr

He pasado dos semanas maravillosas en Pleudihen-sur-Rance, un pueblo diminuto de la Bretaña de Francia, al noroeste del país, conviviendo con una familia encantadora, formada por Kate, nuestra “patrona”, una mujer que dejó hace años su Nueva Zelanda natal para vivir en Europa, donde encontró el amor en Marc, su marido, inglés de nacimiento y habitante de Francia desde hace tiempo, y Antoine, su hijo de ocho años y apasionado de los legos.

Antoine
Antoine

Los tres viven en un caserón del siglo XIX que compraron hace cuatro años. Por aquel entonces, la maison necesitaba todo tipo de reformas, desde reconstrucción de algunas partes, a colocación aislamiento en las paredes para el frío en invierno, pintura, electricidad… y a esto es a lo que han dedicado gran parte de su tiempo, ayudados por las manos de los casi cien workawayers que han pasado por su hogar. No obstante aún tienen un largo trabajo por delante.

Fachada de la casa
Fachada de la casa
Entrada a la casa
Entrada a la casa
Piano
Piano

El trato que hemos recibido ha sido inmejorable, realmente me he sentido como en casa prácticamente desde el primer momento. Como éramos tres amigas nos reservaron una cabaña que aún está en construcción para que durmiéramos juntas, por ello, aunque he intentado integrarme lo máximo posible en la familia, pasando la mayoría del tiempo juntos, también he tenido momentos de intimidad en nuestro apartamento.

Nuestro apartamento en el Workaway
Nuestro apartamento en el Workaway
Leña ordenada a las puertas de nuestra cabaña
Leña ordenada a las puertas de nuestra cabaña

En nuestros días en la casa hemos coincidido con Gabriel, un chico de San Francisco que se queda trabajando en la casa como workawayer hasta septiembre, lo que ha dotado de aún más internacionalidad a nuestra estancia.

Los cuatro juntos, supervisados y ayudados por la incansable Kate hemos llevado a cabo tareas de todo tipo, desde el temido “mowing the lawn” (cortar el césped), porque tienen una superficie enorme y había topos que removían la tierra y hacían imposible deslizar el cortacésped, a ordenar muebles antiguos, vaciar el ático, pintar paredes, arrancar malas hierbas (desde entonces odio las ortigas), cocinar, o darle de comer a Alexis y Pote, dos cabras súper simpáticas que tienen de mascota.

El temido mowing the lawn
El temido mowing the lawn
Brochas de pintura
Brochas de pintura
Dándole de comer a la cabrita
Dándole de comer a la cabrita

Además esta familia ha restaurado dos cabañas (vienen más en camino, como en la que nos alojábamos nosotras), en la que acogen a turistas. Las gîtes son monísimas, y lo digo yo que las he limpiado y preparado con el mimo que Kate exige para sus nuevos huéspedes. Desde colocarles bolsitas de té, café… a planchar las sábanas y toallas perfectamente dobladas.

Cabañas para los turistas
Cabañas para los turistas
Cocina - comedor de las cabañas
Cocina – comedor de las cabañas
Dormitorio de matrimonio de las cabañas
Dormitorio de matrimonio de las cabañas

Al final hemos podido hacer mucho más turismo y actividades de las que había pensado en un principio, por la Bretaña y Normandia, gracias a que Kate nos ideó mil planes, nos dio algún que otro día libre, y nos prestó su coche siempre que lo necesitamos. Son tantas cosas que publicaré más posts entrando en detalles.

Por ahora me basta con decir que recomiendo al cien por cien vivir una experiencia en la que convivas con una familia trabajando por alojamiento y comida como la que ofrece Workaway, que no importa la edad, si vas solo o acompañado, si eres un manitas o si estás un poco verde en las labores físicas. Lo que cuenta es la voluntad, y creo que eso lo recepcionan los anfitriones, por eso aunque no seas el más ducho o el más fuerte, con empeño puedes llevar a cabo todas las actividades que te propongas.

Carretilla en mano
Carretilla en mano

Lo que es más, este tipo de actividades manuales son perfectas para escapar del estrés y relajarte, porque estando allí cortando malas hierbas me di cuenta de algo que me sorprendió mucho: llevaba minutos sin pensar en nada. Creo que conseguir dejar la mente en blanco es algo muy difícil cuando estás en tu vida diaria y tienes mil cosas en la cabeza, sin embargo allí parecía que te evadías de todo.

Campos que se divisan desde nuestro jardín
Campos que se divisan desde nuestro jardín
Treehouse, la casa del árbol
Treehouse, la casa del árbol

Como adelanto de lo que os seguiré contando os digo que visitamos diferentes pueblos, dimos clases de español, cocinamos tortilla de patatas y bailamos flamenco, bebimos vino a todas horas, subimos al Monte Saint-Michel, acudimos a un Mercado Medieval e hicimos kayac… ¡con una foca! Todo esto y mucho más en mi próximo post.

La maison y su jardín
La maison y su jardín
Las tres niñas de Workaway o cómo darle un nombre al mantel de Kate
Las tres niñas de Workaway o cómo darle un nombre al mantel de Kate

¡Muchas gracias por pasarte! Y millones de gracias a Kate, Marc y Antoine por abrirnos las puertas de su casa, espero de verdad que nos veamos pronto.

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