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Qué ver en Vouvant, ¿quizás el pueblo con más magia de Francia?

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Lo digo siempre: el aeropuerto de Nantes es el punto de partida perfecto para recorrer la Francia más desconocida. Si te hablo del departamento de Vendée (en Pays de la Loire) y te digo “Vouvant”, seguro que me contestas que no lo has oído en tu vida. Pues resulta que tenemos entre manos a uno de los pueblos más mágicos del país galo. ¿Te cuento los motivos por los que ir y qué ver en Vouvant? Toma nota.

Empezaré contando que el serpenteante río llamado Mère (Madre) acompaña entre meandros a Vouvant, como una madre que te acoge en lo bueno y en lo malo, protegiendo a sus apenas 900 habitantes. Que su monumento más importante es la Torre Mélusine (que tiene guasa) pero que el encanto de esta localidad se encuentra es sus impecables calles llenas de flores y casitas adorables.

Y ahora sí, os descubro los atractivos de Vouvant, no sin antes hablaros del lugar tan especial donde nos alojamos.

dónde dormir en vouvant

Para dormir cerca de Vouvant, hicimos parada a una media hora en un lugar muy especial llamado Grange a Meme. Pasamos la noche en una tienda de campaña estilo carpa con unas vistas preciosas al valle y jacuzzi al aire libre. De camino visitamos el Chatêau Terre Neuve.

Alojamientos con encanto en Francia
Alojamientos con encanto en Francia

Lo que no puedes perderte de Vouvant

La Torre de Vouvant, habitada por Mélusine

La mejor panorámica que ver en Vouvant la consigues desde lo alto de su torre, el edificio más elevado de este precioso municipio. Este torreón circular de cuento, en piedra y muy espigado, parece propio de Rapunzel, si no fuera porque su verdadera residente es Mélusine, un hada que la construyó en una sola noche.

La Torre Mélusine - Qué ver en Vouvant
La Torre Mélusine – Qué ver en Vouvant

La leyenda de Mélusine en Francia

Hay una leyenda en la zona que habla de Mélusine, un hada poderosa a la que hicieron un maleficio al nacer por el que su cuerpo era mitad humano y mitad serpiente. Una especie de sirena pero bastante más tenebrosa. Solo podría zafarse del mismo si conseguía que alguien la quisiese tal como era (muy La Bella y la Bestia).

Pues no sé cómo pero lo consiguió. Se casó con un hombre y adquirió forma humana (a excepción de los sábados, día que sí o sí volvía a su aspecto original, así que se encerraba en el baño para no ser descubierta). Su hermano, que le tenía muchos celos por sus poderes mágicos, le recomendó a su cuñado vigilarla de cerca en sus desapariciones semanales, hasta que fue sorprendida por su marido con la cola de serpiente. Imaginaos el susto que se llevó el pobre hombre.

Tal fue la ira de Mélusine que desplegó unas alas y salió volando por la ventana maldiciendo a todos. Dicen que según qué días es posible aún oír sus proferimientos y que la Torre de Vouvant está algo hechizada.

La leyenda de Mélusine en Francia
La leyenda de Mélusine en Francia

Sea como fuere y dejando el miedo atrás, subir a la torre es una visita súper interesante. No solo porque esté llena de detalles curiosos (como sus escaleras en espiral con truco), sino porque las vistas desde lo alto son fabulosas.

Vistas desde la Torre Mélusine de Vouvant
Vistas desde la Torre Mélusine de Vouvant
la leyenda de melisade cerveza

En toda la región es posible encontrar una cerveza artesanal llamada Mélusine. La hay de muchos tipos, pero para mí la rubia de toda la vida está buenísima. Si te gusta la cerveza tienes que probarla.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

La Église Notre-Dame-de-l’Assomption de Vouvant es una especie de puzle que a día de hoy no logro saber si está acabado o no. El templo es un compendio de momentos históricos que se han mezclado a trozos, algo fácilmente palpable echando un vistazo a su fachada. No es que sea un homogéneo con mix de siglos, sino que se han pegado cachos aquí y allá, vestigios claros e independientes del románico, el gótico, o tiempos mucho más actuales.

La iglesia que ver en Vouvant
La iglesia que ver en Vouvant

Para aumentar la impresión, una parte de la construcción está dedicada en el presente a la exposición de obras culturales y los talleres, un destino mucho más profano que el de otrora.

En la parte podríamos decir “clásica”, de iglesia al uso, encontramos un gran órgano, una cripta curiosona con una escultura de un santo que obró el milagro de sanar a un niño enfermo haciéndole comer en invierno unas bayas que solo salen en verano, y otra más de Juana de Arco, un personaje con mucha relevancia en el área.

En la parte trasera tiene un pequeño pero delicado jardín dividido en cuartos. Uno estaba pensado para hacer de huerto, otro para tintes y fibras textiles, otro con plantas medicinales y el último puramente ornamental.

Callejuelas con encanto
Callejuelas con encanto

Una de las puertas de entrada que ver en Vouvant

Si sigues caminando hacia la rue de la Poterne, un cortísimo paseo muy disfrutón gracias a este pueblo con algo de mágico que te hace formar parte de su encanto en cada paso, darás evidentemente con la poterna, un arco que constituye el único resto viviente de las diferentes puertas de acceso con las que contó la villa en época medieval.

Además de que la estampa en sí con la piedra y el río de fondo es de postal, es muy curioso atravesarla, porque si te vas unos pasos hacia la izquierda (a la altura de la señal de sendero de bicicletas), el arco desaparece como por arte de magia. Esta ilusión óptica lejos de ser fruto del azar fue un diseño defensivo para jugar al despiste con el atacante, haciéndole ver que la muralla era continua en ese punto.

Las murallas medievales de Vouvant
Las murallas medievales de Vouvant

Los senderos para deleitarse con la naturaleza

Desde nuestro último punto parten numerosos senderos para perderse en la naturaleza, caminos donde el silencio solo es interrumpido por el canto de los pájaros o el crujido de los árboles.

Si atraviesas el puente y giras hacia la izquierda, bordeando el río encontrarás en pocos minutos una esquina con una imagen preciosa de Vouvant sobre el agua.

Vistas panorámicas desde el río Mère
Vistas panorámicas desde el río Mère

Si por el contrario, te quedas a este lado del río y giras a la derecha, el seentier des Rangiers te llevará en pocos minutos (pero intensos, entre juegos de luces y sombras provocadas por el baile de los rayos de sol entre ramas de bambú) de vuelta a la Torre Mélusine, el lugar donde empezó todo.

Sendero por las murallas medievales de la villa
Sendero por las murallas medievales de la villa

Espero que visitéis esta villa, y que os enamore tanto como a mí, o al menos una décima parte de lo cautivada que tiene a la fabulosa guía que nos acompañó en nuestro recorrido. Es pequeñita, pero hay muchas cosas interesantes que ver en Vouvant.

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Sobre mí: CLAUDIA CAMPOS

Hola, soy Claudia, sevillana y aventurera nata. Desde hace algún tiempo, viajar además de ser mi pasión, es también mi profesión. Me encantan la gastronomía y las fotos bonitas.

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