La capital del departamento de Tarn, es una de las villas más bonitas y monumentales del sur de Francia. Esta Ciudad Episcopal Roja (color que le atribuyen sus características construcciones de ladrillo) es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y fue un enclave importantísimo en la Edad Media por su papel en la cruzada contra los cátaros. Además, es el lugar que vio nacer al pintor Toulouse-Lautrec. ¿Quién da más? Anota todo lo que tienes que ver en Albi en un día.

Albi es una de las paradas más clásicas e ineludibles de mi ruta por los pueblos más bonitos del sur de Francia. Un itinerario en coche que recomiendo a todos por su cercanía y belleza.

Para dormir en Albi elegimos este hotel muy sencillo pero con unas vistas súper bonitas desde la habitación al río Tarn, el puente y la ciudad vieja.
Sitios imprescindibles que visitar en una jornada en Albi
Albi es una ciudad con regusto medieval de la región de Occitania en la que apenas viven 50.000 personas, es un pueblo grande. No obstante, son muchísimos los visitantes atraídos por su maravillosa arquitectura, bastante diferente a otras localidades de la zona. La imponente Catedral es su monumento más emblemático, pero hay muchas otras cosas curiosas que ver en Albi.

Toma nota de estos lugares que no pueden faltar en tu visita a Albi:
Catedral de Santa Cecilia
Con aspecto más de fortaleza que de templo religioso nos recibe el monumento más importante que visitar en Albi, la Catedral de Sainte-Cécile fue construida entre los siglos XIII y XV en estilo gótico meridional. Esta apariencia no es casual, y es que fue todo un bastión en la persecución contra los cátaros o albigueses, declarados herejes por Roma.
La gran particularidad que le otorga este halo palaciego es el material utilizado en su construcción: el ladrillo rojo. El mismo se cocía a orillas del Tarn con arcillas de la zona y la convirtieron en la Catedral más grande del mundo en ladrillo. Sus robustas medidas impresionan: 113 metros de largo, 35 de ancho, llegando su torre campanario hasta los 78 metros de altura.

De su interior los grandes protagonistas son los frescos perfectamente conservados que cubren la friolera de 18,5 kilómetros cuadrados. La clave para su buen mantenimiento es precisamente el ladrillo, material poroso que ha permitido que se mantengan ventilados. La bóveda renacentista italiana (por tanto pintada más tarde) en azul profundo es impresionante.
Otros elementos curiosos que ver en la Catedral de Albi son el gran órgano del siglo XVIII (bajo él hay una imponente representación del Juicio Final) y el recientemente restaurado Coro, con más de 200 esculturas pintadas. Para visitar el Tesoro hay que pagar una entrada.

Palacio Episcopal y Museo de Toulouse-Lautrec
El Palacio Episcopal de Albi (Palais de la Berbie) fue conocido en su momento como la Casa del Inquisidor, y es que su obispo fue uno de los grandes propulsores de la lucha contra los cátaros. De hecho se piensa que la Inquisición Medieval pudo tener orígenes aquí.
En la actualidad, acoge el Museo de Toulouse-Lautrec, el famoso pintor nacido en Albi que retrató en tantas ocasiones escenas de cabarets parisinos como el Moulin Rouge y sus bailarines de cancán. Podemos descubrir más de mil obras de este genio del postimpresionismo, que van desde litografías a retratos, dibujos, etc. Sin duda un must que ver en Albi.
Henri Toulouse-Lautrec sufría picnodisostosis, una enfermedad en los huesos que hizo que no midiese más de metro y medio. Sus contemporáneos lo retrataron frecuentemente mostrando este detalle, pero él mismo también.

Recorrerlo es doblemente ilustrativo, pues acercarse a la obra de Lautrec es apasionante, pero encima hacerlo en un lugar tan histórico aún la engrandece más. Los suelos barnizados de terracota de la sala del Tribunal de la Inquisición son espectaculares.
Sus jardines, donde se emplazaba el Patio de Armas, son muy hermosos. La entrada al museo es de pago (merece la pena) pero los jardines son gratuitos.

El Casco Antiguo y sus barrios
Los barrios que rodean la Catedral, especialmente Castelviel y Castelnou, son una preciosidad que sorprende a cada paso. En esta ocasión, el ladrillo rojo se ha utilizado para construir las casas, combinándolo con entramados de madera, y el resultado es verdaderamente particular.
La Place Savene es uno de los rincones más bonitos, pero la gran protagonista es la Maison du Vieil Alby, una casa medieval preciosísima que tiene dentro una exposición de Toulouse-Lautrec.


Justo junto a esta casa decidimos comer en Albi en nuestra última visita y fue todo un acierto. El menú con quiche del restaurante Le Solelhou es muy económico y delicioso.
Puente Viejo de Albi
El Pont-Vieux es otra de las estampas más reconocibles de Albi con sus ocho arcos ojivales. Se levantó lógicamente en ladrillo en el siglo XI para unir las dos riberas del río Tarn. Los comerciantes debían pagar un tributo para cruzarlo con sus mercancías.
En su momento contó con dos tramos levadizos y una torre central. Hoy día nos conduce al barrio de la Magdalena, con su iglesia homónima como estandarte turístico. También aquí se hallan muchos de los miradores al centro histórico.

A los lados del puente encontramos un antiguo molino, y un agradable paseo por la ribera, les Berges du Tarn. No muy lejos quedan tres arcos, último reducto de la primigenia Catedral románica con al que contó Albi.
Mercado cubierto de Albi
Este coqueto mercado de 1902 muy próximo a la Catedral abre de martes a domingo por las mañanas. Está construido en ladrillo rematado con techo de metal.
Se ha reconvertido en espacio gourmet y es muy interesante dejarse caer por allí para distraerse con su amplia gama de productos locales: quesos, vinos, dulces…

Otras cosas que ver en Albi
– Hotel Reynès: fue la mansión de un mercader dedicado al cultivo de la isatis tinctoria, la planta con la que se producía un tinte de color azul que causó una revolución en la época porque justo en el triángulo de Toulouse – Albi – Carcasona se conseguía una tonalidad muy especial y deseada.
– Claustro de St. Salvi: con el nombre del primer obispo de Albi, de esta iglesia destaca su claustro románico, que ha quedado encajonado entre las viviendas colindantes, como una especie de patio común. Un lugar muy cuqui que ver en Albi.

Y con esto quedaría nuestro recorrido por la urbe, como ves, hay bastante que ver en Albi en un día. Si quieres además conocer Cordes sur Ciel o Conques, lee mi post de pueblitos preciosos.