En el corazón del Pays de la Loire (centro-oeste de Francia, cerca de Nantes), el viajero y predicador Robert d’Arbrissel diseñó en el siglo XII una «ciudad ideal«, espiritual e intelectual, para todas las clases sociales, en un particular conjunto monástico. Casi diez siglos más tarde podemos afirmar que, si bien la Abadía de Fontevraud ha pasado por mucho, sigue cumpliendo en esencia el mismo objetivo: ser un centro pluridisciplinar que asombre al visitante.


La mejor forma de conocer Fontevraud es pasando una noche en su maravilloso hotel. Es lo que yo hice y repetiría con muchísimo gusto. Puedes reservar y mirar precios aquí. Para lo guay que es, no es descabellado.
Fontevraud sirvió durante años como abadía y después como cárcel, pero más tarde fue abandonada. El reto actual era anclar esta maravilla medieval al siglo XXI. Actualizarla sin hacerle perder un ápice de su identidad. ¿Lo han conseguido?
Después de haber paseado sus estancias, que enredan la piedra vieja con el arte más contemporáneo, de haber soñado en su hotel de cuatro estrellas, y de haber comido celestialmente en su restaurante con Estrella Michelín, puedo afirmar que el desafío está más que superado. A pesar de que hoy día sus templos están desacralizados, hacen al invitado más partícipe que nunca de la comunión santuario-hombre.
Ven a conocer este secreto del poniente del Valle del Loira, uno de esos lugares donde aún se respira paz.
Un poco de la historia de la Abadía de Fontevraud
La Abadía de Fontevraud data de 1101 y es una de las mejor conservadas en Europa de la Edad Media. Ideada como un proyecto innovador que pretendía situarla en el centro del mundo, se erigió grandiosa en toba blanca.
De los cuatro monasterios originales, aún quedan en pie tres de ellos: Santa María, Santa María Magdalena y el Priorato de San Lázaro. Tan solo San Juan del Vestido se perdió en la Revolución Francesa.

La importancia de la Casa Plantgenet
Su época de mayor esplendor fue de la mano de la Dinastía Plantagenet, que tiene su necrópolis en ella. Especialmente gracias a Leonor de Aquitania, que fue reina tanto de Francia como de Inglaterra (ya que se casó con dos reyes). De su tumba, que se encuentra en la iglesia abacial, llama la atención cómo la figura que la representa está despierta, leyendo (siempre atenta a todo), mientras que sus tres acompañantes, Enrique II, Ricardo Corazón de León e Isabel de Angulema, yacen con los ojos cerrados.
Este simple diseño suyo nos da pistas de que no era una mujer al uso en su época. Su entusiasmo está todavía plasmado en los muros que la rodean.

La Abadía de Fontevraud se abrió a todas las condiciones sociales y fue mixta; además, por decisión de Robert d’Arbrissal, estaba regida por una abadesa (aunque por motivos más maternalistas que feministas).
De Napoleón a los nazis
Continuó en estos menesteres hasta que Napoleón Bonaparte expulsó a la comunidad y transformó la abadía en una terrorífica cárcel que se ha mantenido en uso hasta 1963, tras pasar incluso por el control nazi.

Hoy en día, recuperada como conjunto monástico en cuanto a estética, pero adaptada con maestría a nuestros días en lo relativo a intereses y atractivos, reluce como Patrimonio de la UNESCO.
Un recorrido por Fontevraud-l’Abbaye en la actualidad
Al poner un pie en sus puertas uno puede pensar que va a ver un monasterio en desuso más (increíblemente grande y bien conservado, pero un monasterio sin monjes al fin y al cabo); pero cuando se adentra en el mismo, las sorpresas no paran de sucederse.
Diría que casi cada sala ha sido reutilizada enlazando su pasado con el presente. Un viaje experiencial al corazón de una abadía del medievo con proyección a futuro:
Restaurante Fontevraud L’Ermitage, Estrella Michelín
El restaurante, que está ubicado en el claustro del antiguo Priorato de San Lázaro, sirve un exquisito menú degustación por 119 euros por persona. El chef de la abadía, Thibaut Ruggeri, es Bocuse d’Or y además está galardonado con una Estrella Michelín.
Los platos se apoyan en bienes de proximidad y productores locales, aunque también se nutre en parte de un gran huerto ecológico que hay instalado en las traseras del abadiato. Si lo deseas, los vinos DO de la región son elegidos con gusto por un sumiller.
Aunque el menú cambia con cada ciclo lunar, siempre muestra vestigios de sus otras épocas. A mí me asombró un delicioso plato moderno de caldo y crujiente con reminiscencias de la sopa aguada y el pan duro que servían en sus tiempos de prisión.

Hotel Fontevraud, dormir como los ángeles
En el silencio religioso que puede ofrecer un templo es casi imposible dormir mal. Como mucho uno podrá quedar desvelado por su entorno, por los sonidos de la naturaleza que lo rodean, o por la idea de saber que los monumentos de la abadía permanecen abiertos 24 horas para aquellos visitantes que no quieran conciliar el sueño.
Su hotel de cuatro estrellas (también en el priorato) en un estilo entre nórdico e industrial, ha ganado numerosos premios de diseño, y las habitaciones están repletas de pequeños y cuidados detalles. Por ejemplo, la televisión se cubre con un panel deslizante perforado que además de ocultarla, hace un juego de luces relajante si la tapas encendida.

Las exposiciones de arte y su cara más interactiva
Como hemos comentado, la Abadía de Fontevraud, atreviéndose con más disciplinas, cuenta con un museo de arte moderno con más de 900 obras de autores como Toulouse-Lautrec o Delaunay, gracias a la donación de Clingman. Motivos sobran para despertar nuestro interés.
Además, realiza exposiciones temporales y permanentes de distintos autores en este caso contemporáneos. Sus muros de tuffeau se combinan con neones parpadeantes y construcciones imposibles de madera, manifestaciones artísticas tan actuales que uno no espera encontrarlas en un lugar así.
Además, es un espacio muy interactivo. En la iglesia contamos con un gran proyector que refleja en sus paredes los diseños de las policromías (hoy desaparecidas) que los visitantes quieran hacer en el momento en varias tabletas gráficas que hay dispuestas. Por no hablar de su divertido vídeo animado que ameniza la explicación de su cripta. Se aprecia mucha atención en despertar el interés de todos los públicos y eso gusta.

También hay en su entorno otros varios detalles más para los pequeños, como juegos para reconocer insectos o un huerto pedagógico para aprender de botánica (no olvidemos que Anjou es la primera región hortícola de Francia).
Todo está a la mano del forastero, todo puede palparse y de hecho te invitan a ello. Desde los tomates plantados a las campanas expuestas o la casa del árbol, solo hay que querer mimetizarse.

En su intento por colaborar con la sostenibilidad, ha creado su propia central energética, totalmente camuflada; pasa desapercibida si no fuera porque su techo convertido en jardín es un escenario perfecto para otorgar conciertos en las noches de verano.
Recorrido en una visita a la Abadía de Fontevraud
Los puntos de interés histórico del conjunto arquitectónico pueden visitarse de forma gratuita si se está alojado en el hotel o se tiene reserva en el restaurante. En caso contrario, puede igualmente accederse al recinto previo pago de un ticket (13 euros).
Sea como fuere, estas son las paradas imperdibles a modo sintetizado del recorrido por la Abadía de Fontevraud (de algunas ya he hablado anteriormente):
Iglesia abacial
– Tumbas Plantagenet.
– Cripta arqueológica.
– Muestras de arte contemporáneo.
– Proyector de diseños de columnas.

Claustro grande
– Apacible y tranquilo, el claustro diseña un hermoso jardín por el que pasear en cuatro caminos que hacen referencia a los cuatro brazos del río de Edén.
– Diseño actual renacentista del siglo XVI.
– En época de prisión fue el patio de los presos.

Sala capitular
– Donde las monjas tomaban las decisiones.
– Frescos con representaciones de las abadesas.

Sala del Tesoro
– Exposición permanente de objetos de todas las épocas de sus edificios.
Dormitorios
– Planta alta.
– Hoy día instalaciones de arte contemporáneo llamadas «Muerte en Verano».

Exposición permanente «Edificar Fontevraud»
– Salas con maquetas de distintas épocas.
– Puedes crear tus propias construcciones con Legos.

Capilla de San Benito
– En la actualidad, obra «Guiño a San Benito».
Refectorio
– Mientras las monjas comían, una leía textos sagrados.
– De la época de prisión hay un balcón desde el que se controlaba a los reclusos.
– Ahora se ofrecen conciertos e incluso bodas.
Cocina románica
– En piedra para evitar incendios.
Hostelería y Museo Moderno
– Restaurante y Hotel Fontevraud.
– Como visitante no puede accederse al restaurante ni el hotel, pero sí al bar situado en la antigua capilla del priorato: el iBar.
– También cuenta con una terraza con algunos snacks y con el bar de vinos L’Aliénor.
– Del museo ya hemos hablado.

Espacio Julie d’Antin
– Antigua enfermería.
– Hoy día realiza talleres.
Colina Robert d’Arbrissel
– Buenas vistas para fotos.

Ábside de la iglesia
– Románico del siglo XII.
Jardines e invernaderos
– Plantas medicinales.
– Paseo muy agradable entre sus variadas plantaciones.

Central energética
– Funciona con pellets y surte a todo el recinto.
Por si todo esto fuera poco, también de puertas para afuera hay cosas interesantes que hacer: muchas rutas en bici para hacer en las proximidades (las puedes alquilar en el alojamiento) y la propia aldea de Fontevraud tiene rincones muy floridos y coquetos.

Creo que la metamorfosis de la Abadía de Fontevraud es digna de ser visitada. Un lugar cuanto menos diferente que te hará vivir una experiencia religiosa.

Muy cerca de estos monasterios se encuentra la ciudad de Angers, conocida por su Tapiz del Apocalipsis, el más grande del mundo de la época medieval. Y también Saumur, la Perla Blanca del Loira (conocida por sus vinos y sus champiñones. Escapada completísima.



4 Comentarios
Me ha encantado tu post Claudia. Un placer viajar contigo. Soy una enamorada de las abadías de Francia, me resulta muy llamativo como cuidan los Franceses su patrimonio. Un abrazo
Hola Teresa!
Me alegro mucho, ya seguiste mi ruta y viste que molaba mucho. La Abadía fue una de esas paradas top.
Muchas gracias, Claudia. No te harías ides de lo mucho que tu blog nos ha ayudado a planificar nuestras vacaciones de 2023. No creo que sepamos hacer unas fotos tan buenas como las tuyas, pero lo intentaremos.
Me alegro muchísimo!! Oye, cuéntame a la vuelta qué tal.