La colosal mezquita de Abu Dhabi

La colosal mezquita de Abu Dhabi

La mezquita de Abu Dhabi, también conocida como Mezquita Sheik Zayed o Gran Mezquita, compone sin duda una de las más conocidas e impactantes imágenes de Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, y la mejor experiencia de mi viaje.

La Mezquita de Abu Dhabi

Esta mezquita, la tercera más grande del mundo después de La Meca y Medina, fue un homenaje a su religión y a su pueblo que quiso hacer el Jeque (Sheik) Zayed, de Abu Dhabi, pero falleció tres años antes de poder ver completado su sueño.

La Mezquita de Abu Dhabi

La Mezquita de Abu Dhabi

Cómo ir de Dubái a Abu Dhabi

Nuestro alojamiento se encontraba en Dubái, sin embargo, como ya contaba, aunque cada noche volviésemos a Dubái a dormir, hemos visitado cuatro de los siete emiratos que componen este país: Dubái, Abu Dhabi, Sharjah y Fujairah (además existen Ajmán, Ras al-Jaima y Umm al-Qaywayn).

Entre Dubái y Abu Dhabi hay 123 kilómetros, y teniendo en cuenta que las autopistas tienen hasta siete u ocho carriles, se puede llegar sin problemas en coche en poco más de una hora (para los que hayan pensado en alquilar uno).

En mi caso contratamos un guía que nos explicase todos los secretos de Abu Dhabi y en especial de su mezquita, así que fuimos en un monovolumen con una pareja portuguesa, y la verdad es que el chico estaba súper preparado y nos encantó todas las explicaciones que nos dio en este viaje a Abu Dhabi.

Si quieres contratar la excursión a la Mezquita de Abu Dhabi sigue este enlace :).

Visita a la Mezquita Sheik Zayed de Abu Dhabi

Esta maravilla impacta muchísimo nada más llegar: sus dimensiones, su mármol de color blanco inmaculado (recuerda al Taj Mahal), sus detalles en dorado, y su esencia puramente árabe. Sorprende el conocer que data tan sólo de 2007.

Estando allí le dije a mi madre «a esto lo que le falta son años«, pero me dijo algo que es verdad, y es que aunque la antigüedad sea un plus añadido, no podemos permitirnos despreciar las nuevas creaciones sólo por eso mismo, porque son nuevas, aún siendo grandiosas.

Frontal de la Mezquita Sheik Zayed de Abu Dhabi

Frontal de la Mezquita Sheik Zayed de Abu Dhabi

De los detalles dorados (muy abundantes) oí una frase que sin duda llamó mi atención «todo lo que parece oro, es oro, y además de 24 kilates». Es impresionante los kilos de oro que puede contener esta preciosa caja mágica sólo en envolturas.

La Gran Mezquita de Abu Dhabi es blanca

La Gran Mezquita de Abu Dhabi es blanca

Por qué mi experiencia fue tan grata no tiene otra explicación que por la espiritualidad y tradición que la envolvió desde que pusimos un pie fuera del monovolumen. Aunque durante todo el viaje a los Emiratos Árabes vestimos de una forma bastante discreta (las mujeres), con pantalones largos y camisetas anchas, nuestro atuendo podía no ser considerado suficientemente respetuoso para sus creencias, ni siquiera portando un velo en la cabeza. Por esta razón el guía traía preparadas tres abayas para nosotras.

La abaya es la típica túnica que usan las mujeres en la mayoría de los países árabes. Es de manga larga y llega hasta los pies. Además siempre es de color negro (sobre la justificación del color nos dieron varias explicaciones basadas en la tradición, desde que así se las identificaba mejor en el desierto a que hacía que se viesen menos las manchas). El atuendo se completa con la hiyab, un pañuelo (también negro) que te cubre el cabello.

Esta inesperada transformación de chica occidental a árabe colmó de sentido mi visita. No estoy entrando en detalles ni mucho menos religiosos ni tan siquiera culturales de las vestimentas de las mujeres árabes. Sólo pretendo decir que fueron los instantes en los que menos extranjera me sentí en todo el viaje, ya que cubierta de pies a cabeza podía pasar perfectamente por cualquier otra muchacha árabe, y esta mutación cambió de pleno mi perspectiva de la visita, es una sensación difícil de explicar.

La temperatura fuera podía ser de unos cincuenta grados con sensación térmica de sesenta por la humedad. Pues bien, si volviera a ir repetiría cada segundo de calor abrasador bajo la abaya sólo por revivir la experiencia tan única que sentí, después de varios días cruzándome todo el rato con chicas vestidas así y preguntándome el porqué, y ahora yo misma la estaba sintiendo sobre mi piel de forma imprevista y accidental.

Claudia con la abaya en los Emiratos

Claudia con la abaya en los Emiratos

Antes de entrar en la mezquita de Abu Dhabi tuvimos por supuesto que descalzarnos. El suelo del exterior es blanco con dibujos de flores. Tenías que ir sorteando las plantas de las baldosas porque si las pisabas te achicharrabas el pie. Sólo las blancas eran tolerables.

Descalzarse para entrar en la Mezquita de Abu Dhabi

Descalzarse para entrar en la Mezquita de Abu Dhabi

Una vez dentro, la temperatura era mucho más llevadera, y la majestuosidad que se anunciaba desde fuera no decepcionó en su interior. Lámparas de Swarovski a cada cuál más impresionante, paredes con hiedras y flores en oro, y la alfombra más grande del mundo bajo tus pies.

Lámpara de Swarovski en la Mezquita de Abu Dhabi

Lámpara de Swarovski en la Mezquita de Abu Dhabi

Respecto de la alfombra, que procede de Irán y está hecho a mano, quiero señalar una curiosidad. En el suelo, a cada tanto, detectas unas líneas que entiendes que son las conexiones entre los distintos tramos del tapiz. Pues no, son líneas artificiales para marcar las filas para el rezo, paralelas unas de otras.

La alfombra más grande del mundo

La alfombra más grande del mundo

En las columnas había librerías con varios tomos del corán, libro que por supuesto no puedes tocar en las mezquitas sin ser musulmán y purificarte antes de posar tus dedos sobre él.

Libros del Corán en la Mezquita

Libros del Corán en la Mezquita

En las paredes, una especie de relojes indicaban las horas de las cinco oraciones que ha de realizar un musulmán cada día, con su nombre y su momento exacto.

Cinco oraciones del Islam

Cinco oraciones del Islam

Desde sus columnas exteriores (más de mil), a las palmeras que la rodean, sus cuatro minaretes, sus más de ochenta bóvedas y su interior, con miles de piedras preciosas incrustadas en el mármol, dejan con la boca abierta a cualquiera.

Arcos, columnas y agua

Arcos, columnas y agua

Hasta los baños eran impresionantes, no te puedes marchar sin verlos, tienen unas salas con unas fuentes circulares de piedra verde, con numerosos chorros, para limpiarte pies, cara y manos en tu visita.

Baños en la Mezquita de Abu Dhabi

Baños en la Mezquita de Abu Dhabi

Para finalizar, aunque podría pasarme horas hablando del templo de Sheik Zayed, señalar que pese a que se mantiene por el petróleo, el turismo en Abu Dhabi es cada día más relevante y abundante, en gran medida por personas como nosotros, atraídas por la grandiosidad de esta mezquita.

La colosal Mezquita de Abu Dhabi

La colosal Mezquita de Abu Dhabi

Una de las mejores estampas de Abu Dhabi y de los Emiratos Árabes Unidos y para mí, una de esas vivencias que no olvidas en la vida.

Claudia en la mezquita

Claudia en la mezquita

Por cierto, en mi visita a Abu Dhabi hice una pequeña escapada a la playa, y aunque no llegué a bañarme su ubicación es privilegiada para disfrutar del skyline de la ciudad, o lo que es lo mismo, el horizonte repleto de rascacielos.

De entre los edificios me quedo con esas dos torres unidas por un puente, que si no recuerdo mal, está incluso a más altura que el de las Torres Petronas.

Playa y rascacielos de Abu Dhabi

Playa y rascacielos de Abu Dhabi

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12 Comentarios

Paco septiembre 1, 2014 - 10:03 pm

Primero, ante todo, felicitarte por el nuevo diseño de la página y su complemento en twitter.
Respecto a la mezquita , es ALUCINANTE. Había visto antes fotos pero no sabía que todas ellas eran de la misma mezquita, ahora, con tu post y tus buenas fotos me lo has dejado claro y me has impresionado con esta mezquita.
En cuanto a tu sensación al cubrirte de pies a la cabeza no la entiendo pero eso va con cada uno.
Si es una mezquita abierta al culto ¿como dejaban que te pasearas por allí haciendo fotos?
Lo reitero, magnífico post y excelente web.

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Claudia septiembre 2, 2014 - 9:12 am

Hola Paco!!

Antes de nada, gracias por apreciar los cambios que estamos haciendo! Aún no están acabados pero queríamos irlos sacando para mejorarlos sobre algo tangible.

Respecto de la mezquita, es impresionante, todo lo que te diga es poco. Y lo de la ropa sé que puede chocar a muchos pero no sé, cuando viajo me encanta mimetizarme con el ambiente y así fue y además sin ser nada premeditado ni mucho menos, fue bastante especial.

El porqué de poder hacerse fotos y demás, cabe señalar que en momentos de rezo sólo pueden entrar musulmanes y que además hay salas sólo para ellos que no puedes visitar ni fotografiar. Sin embargo como decía, esta mezquita es una especie de «regalo» que ofrece la oportunidad de abrir sus creencias a los no musulmanes también, está un poco pensada para eso. De todas formas su entrada es gratuita o sea que es una ofrenda hecha para todo el que quiera acercarse a su religión, por eso se permite la entrada a no creyentes y fotografías y demás.

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Aniversario y nuevo logo | Los viajes de Claudia septiembre 16, 2014 - 10:15 pm

[…] para mí la primera vez en territorio oriental. Aunque a día de hoy sólo os he comentado mi mágica experiencia en la Mezquita de Abu Dhabi, aún me quedan muchas más aventuras por […]

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Pepi febrero 11, 2015 - 7:10 pm

Que buen relato. confieso que me pasa lo mismo con respecto a los edificios nuevos. Justo el otro dia me sucedio en Dehli con un templo hinduista enorme y super reciente y tal como tu madre, mi marido me señalo que era verdaderamente lindo y no por nuevo menos impresionante.
ME encantaría vestirme con esas tunicas. Debe ser surrealista la percepcion que uno tiene del entorno!.en fin, que me encanto el relato. Saludos

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Claudia febrero 12, 2015 - 1:59 pm

Muchísimas gracias por tomarte un tiempo en dejar un comentario, y además tan positivo, ¡no sabes lo que se agradece! La verdad es que sí, que lo que ahora es nuevo algún día será viejo y si es bonito es bonito, aunque está claro que el que algo se conserve bonito con el paso de los siglos también tiene un mérito extra, no todas las cosas bonitas lo consiguen.

Por otro lado lo de los ropajes para mí fue una experiencia increíble, hay muchos que no lo entienden, supongo que es difícil de transmitir lo que quiero decir.

Por último ¿nos seguimos en twitter Pepi? No me suena, aunque soy un poco despistada… jajaja

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Yo vestí como una mujer árabe y no me denigró i am travel blogger marzo 23, 2015 - 6:45 pm

[…] Ver artículo completo aquí … […]

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Emilia junio 26, 2015 - 8:00 pm

Hola Claudia, gracias por el post. Próximamente estaré viajando por allí y quería consultarte en qué momento del día visitaste la mezquita. Necesito sacar unas buenas fotos para una publicación y que tengan la menor cantidad de sombras. Muchas Gracias!

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Claudia junio 28, 2015 - 11:08 am

Hola Emilia, gracias a ti por leerme!

Yo fui por la mañana, creo recordar que llegaría a la Mezquita en torno a las 11 horas, y la luz era buena.

Un saludo y que te lo pases genial en los Emiratos.

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Emilia junio 28, 2015 - 10:17 pm

Mil gracias por tu dedicación. Besos desde Argentina

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Paco Martínez marzo 30, 2016 - 9:57 pm

Me parece muy interesante la reflexión que haces sobre cuando te pones la abaya y por decirlo así, te vuelves invisible…es muy complicado de explicar, de entender, pero a lo mejor no lo es tanto de sentir…

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Claudia abril 1, 2016 - 2:30 pm

Es complicado, pero el que me quiera entender va a entender a qué me refiero, sin tener que ir a terreno pantanoso…

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Parlamento de Budapest: 10 curiosidades - Los viajes de Claudia febrero 7, 2017 - 10:02 am

[…] lo que apreciamos de color dorado, es oro de más de 22 quilates; esta declaración me recordó a Abu Dhabi, donde decían “todo lo que parece oro es oro”, y es que en el Parlamento de Budapest […]

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