Colombia es el segundo país del mundo que más café exporta (solo por detrás de Brasil). El corazón del territorio del café colombiano lo ocupa el triángulo formado por los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, lo que se conoce como Paisaje Cultural Cafetero, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2011. ¿Quieres saber qué ver en el Eje Cafetero? Te cuento.

Información útil sobre el Triángulo del Café de Colombia

El Eje Cafetero formó una parte importante de nuestra ruta por Colombia de tres semanas. De hecho, pronto se convirtió en nuestra etapa favorita.

Cómo llegar al Eje Cafetero: hay varias formas por tierra y aire. Nosotros elegimos la más sencilla: volar desde Bogotá hasta Pereira, el aeropuerto con más frecuencias y mejores precios (también hay a Manizales y Armenia). Después, seguimos hasta Medellín en autobús.

Aunque estuve dudosa, finalmente nos decantamos por alquilar un coche para recorrer el Eje Cafetero por libre en este comparador. Fue una decisión de 10, creo que claramente es la forma más cómoda y la que permite aprovechar más el tiempo. Las carreteras están bien y además son bastante económicos, nosotros lo recogimos en el mismo aeropuerto.

Para alojarnos en el Eje Cafetero nos quedamos 3 noches en Salento en esta finca con una pasada de vistas al pueblo, y nos dimos un pequeño lujo la última velada en este maravilloso hotel en un entorno privilegiado para mimarnos un poco.
Qué visitar en el Eje Cafetero colombiano
Hay tanto que ver en el Eje Cafetero, que es uno de esos lugares en los que no me importaría quedarme tranquilamente un mes explorando y absorbiendo el aroma a café constante en sus plantaciones.

Pero claro, eso está fuera de las posibilidades de casi cualquiera, así que vamos a centrarnos en cuáles son los pueblos más bonitos, las rutas de trekking más interesantes, las mejores fincas cafeteras y algún plan sorpresa extra para disfrutar de la zona durante 5 días, que creo que es el tiempo ideal.
Si no dispones de tantas jornadas, siempre puedes recortar algo, ya vas a ver cuáles son mis imprescindibles del Eje Cafetero:
Salento
Salento es el pueblo estrella del territorio del café colombiano. Es el que tiene más instalaciones turísticas, y aunque suele estar atestado de visitantes en su calle principal, nadie puede negar que es preciosísimo con su arquitectura típica de la colonización.
Sus casas blancas, decoradas con balcones, contraventanas y puertas de madera tallada en colores pastel lo convierten en un icono de Colombia de postal.
Más allá de esto, no te puedes perder la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en la bulliciosa Plaza Bolívar, la calle Real y el Mirador Alto de la Cruz para ver la puesta de sol (si quieres oír su leyenda apúntate a este tour).

Dónde comer en Salento
Para comer en Salento te recomiendo las hamburguesas de El Cacharrito, los platos tradicionales de Donde Laurita y las arepas de Arepa Fusion Food. Para tomar cerveza en la plaza principal, Juan Esteban, y me quedé con ganas de probar los helados de Pailart, hechos en una vasija llamada paila, porque estaba cerrado.
Si buscas un desayuno contundente, pídete un burrito en Brunch Salento (eso sí, mejor entre dos). Este local además prepara por 20.000 pesos unas bolsas de picnic realmente estupendas para llevarte al trekking del Cocora. El lunch box Incluye un bocadillo, un plátano, agua y varios dulces (el brownie de mantequilla de cacahuete estaba súper bueno). Muy barato el pack, hiperrecomendable.

Dónde dormir en Salento
Ya he hablado un poco de nuestro alojamiento en Salento. Teniendo en cuenta que la calle Real y la plaza principal es un auténtico caos desde media tarde, optamos por dormir en esta finca situada a 5 minutos del meollo sobre una cuesta, con unas vistas extraordinarias (que nada tienen que envidiarle al Mirador de Salento).
La habitación era muy sencilla y – no lo negaré – algo anticuada; pero estaba muy limpia y el porche y la terracita eran maravillosos. La cervecita fresquita al atardecer se convirtió en un momento muy especial. Otro pro es que tiene parking, algo esencial para nosotros que llevábamos coche. Y que su perrita Pepa era adorable, ea.

Filandia
Con perdón de Salento, Filandia es para muchos el pueblo más bonito del Eje Cafetero.
Su espina dorsal es la Calle 7, más conocida como Calle del Tiempo Detenido y este nombre le viene al pelo, porque las casas con soportales de colores a juego con los ventanales, parecen pertenecer a otra época.
Conviene recorrerla sin prisa varias veces deteniéndose – nunca mejor dicho – entre sus tiendas de café y artesanía (yo me compré unos platos de acero esmaltado monísimos), hasta llegar a la plaza mayor, el parasorpresadenadie Parque Bolívar, custodiado por la Parroquia de la Inmaculada Concepción.

Para verlo desde el alto puedes acudir al Mirador de Filandia, una estructura curiosa situada en las afueras, o dentro de la ciudad por 1 euro subir al Mirador Don Quijote. No es la panorámica más divina pero las estampa de la callecita hasta la iglesia es coqueta.

Dónde comer en Filandia
Por supuesto tienes que hacer una parada en el mejor restaurante donde comer en Filandia: Helena Adentro. Si puedes, reserva mesa en su terraza con vistas a los montes. Nosotros pedimos croquetas de yuca, patacón con gambas y trucha (plato típico del Eje Cafetero) con arroz al coco, además de una limonada deliciosa y nos encantó.

Después puedes tomar un delicioso capuchino en la cafetería de Café Quindío.
Pijao
Esta recóndita aldea a hora y media de Salento es una versión de ella misma alejada de las masas. Cuenta también con casas con detalles amarillos, rosas, azules y verdes, pero lo que más le enorgullece es pertenecer a la red mundial italiana «Cittaslow» que promueve un modo distinto de existir, más tranquilo, más cercano a las tradiciones, la cultura y gastronomía locales y en contacto con la naturaleza.
Además de la gracia de las garzas en la torre de su iglesia o de los aldeanos jugando al dominó en cualquier bar, el otro gran elemento distintivo de Pijao, es su profuso street art, con diferentes murales llamativos, siendo mi favorito el de la anciana rodeada de estas aves (que por cierto, emigran desde Canadá).

Muy cerca de Pijao encontramos otra joyita del estilo que ver en el Eje Cafetero, Buenavista, lejos de los afanes citadinos. Otros pueblos bonitos del Eje Cafetero son: Córdoba, Circasia, Quimbaya, Montenegro y Génova.
Valle del Cocora
Me atrevería a decir que el Valle del Cocora, no solo es uno de los grandes atractivos que visitar en el Eje Cafetero, sino que para mí es de lo mejor de Colombia. En su orografía crecen palmas de cera de hasta 60 metros de alto conformando un paisaje verdaderamente espectacular y único. De hecho, esta palmera es el árbol nacional colombiano.
Para llegar hasta el Valle del Cocora puedes tomar un Willy (jeep o yipao) desde el Parque Bolívar de Salento, o como en nuestro caso que llevábamos coche, conducir hasta el inicio del parque y dejarlo estacionado en uno de los parkings disponibles (precio: unos 10.000 pesos).
Si tu única intención es fotografiarte en el espigado palmeral, quizás en alguno de los photocalls instalados, puedes pagar la entrada, 20.000 pesos, y ya vas a empezar a encontrarte las primeras palmas. Y si caminas apenas 10-20 minutos, alcanzarás los principales miradores.

Trekking por el Valle del Cocora
Pero si tienes ganas de marcha, te recomiendo pagar 6.000 COP más y hacer el trekking circular de 14 kilómetros que sigue más allá de los puntos panorámicos más turísticos. Nosotros tardamos 6 horas parando a hacer muchas fotos y haciendo un descanso a medio camino en la Casa del Colibrí, donde por 20.000 pesos te puedes tomar un chocolate caliente con quesito rodeado de este pájaro tan cuqui (aunque no me moló que los atraen un poco poniendo comederos).
Yo te aconsejo empezar por las palmeras (hay quien las deja para el final). Primero porque a poco que madrugues, las disfrutarás sin tanta gente y se agradece. Y segundo, porque el trayecto empieza con subida pero luego es todo bajada y es más descansado que chuparse un subidote al final.

Diría que el nivel es fácil-medio aunque un poco asalvajado. Si no te ves con tanta fuerza, con esta excursión te hacen un tramo en 4×4.
Para comer nosotros nos llevamos el citado lunch box de la cafetería Brunch Salento. Cuestan 5 euros, vienen súper completos y abren tempranísimo, está genial.
Visitar una finca cafetera
En Colombia se cultiva uno de los mejores cafés del mundo (como dato, solo arábiga y siempre recogido a mano). Evidentemente una de las cosas más importantes que hacer en el Eje Cafetero es visitar una finca cafetera para conocer de cerca este maravilloso producto 100% colombiano. De hecho, te aconsejaría que como yo, dejes que te guíen por varias, porque ofrecen experiencias diferentes.
La más famosa cerca de Salento es El Ocaso, con todo súper organizado. Justo al lado, un poco más informal pero con un guía muy majo, Christian, tienes Las Acacias. Los recorridos suelen durar una hora o una hora y media y por supuesto incluye cata al final. Se aprenden muchas curiosidades sobre el grano del café bastante interesantes.

Otras haciendas cafeteras famosas son: Finca del Café, Hacienda Venecia (la de Café con aroma de mujer), Caficultur, Hacienda Combia, La Alsacia con el entrañable Don Leo… no pueden faltar al menos un par de ellas en una ruta por el Eje Cafetero. Este curso de café en Salento también mola.
Mención aparte tiene la finca Recuca, probablemente la más bestia y volcada al turismo que existe. Es enorme y ofrece varios tipos de visita (hay una que incluye disfrazarse y me resultó too much circo) pero también hacen catas de distintos tipos de café para aprender a distinguir el bueno, y eso sí que me pareció muy guay, además de que está riquísimo, lo sirven con un poquito de panela y ñammm…

Algunas personas recomiendan ir al Parque del Café, un espacio con casi 40 atracciones que podríamos denominar el Disneyland del Café. A mí personalmente no me motivó mucho y no fui, pero si insistes, aquí tienes una excursión.
Aguas termales Santa Rosa de Cabal
Santa Rosa de Cabal es un pueblo cercano a Pereira famoso por sus fuentes termales que brotan de la naturaleza a 60 grados. Aprovechando esta maravilla, han construidos dos balnearios para el disfrute de locales y visitantes: Termal de San Vicente y Termal de Santa Rosa.
Nosotros visitamos este último. Ofrece un buen puñado de piscinas humeantes al aire libre que se agradecían bastante en el fresco día que acudimos. Como telón de fondo una imponente cascada con muchas bifurcaciones que te hacen sentir en mitad de un bosque. Lo que más me gustó es que está rodeado de árboles, no es para nada el típico spa.

Nosotros fuimos coincidiendo con Semana Santa y la verdad es que estaba hasta la bola de familias de los pueblos de alrededor pasando el día, pero esto, lejos de achantarnos o fastidiarnos, le dio como más encanto y nos hizo tener una vivencia más inmersiva jaja.
Si no tienes coche puedes ir también con esta excursión desde Salento.
Relax y mimos, una experiencia original en el Eje Cafetero
Para nuestra última noche en el Eje Cafetero (después de una jornada a remojo en los termales) queríamos algo un poco especial, un pequeño lujo nada descabellado de precio para despedirnos por todo lo alto. Y así encontramos el Hotel Spa La Colina, el más bonito de toda nuestra ruta por Colombia.
Este pequeño complejo integrado en la naturaleza es una maravilla. Su jacuzzi en el bosque es ideal para relajarte (y eso que ya veníamos con los dedos arrugados). Pero además, las habitaciones son enormes, con bañera hidromasaje, camas inmensas, y lo mejor, la nuestra contaba con una terracita privada con hamaca con vistazas y una mesita al aire libre donde nos sirvieron la cena al calor de una chimenea. Muy romántico y la comida deliciosa.

El desayuno también nos lo sirvieron en nuestro balcón y antes de irnos hicimos una ruta de hora larga a un mirador cercano y chulísimo. Para ello nos hizo de guía Canela, la perrita del hotel que acompaña encantada a los huéspedes mostrándoles el camino. No se separó de nosotros de principio a fin, en la foto la tienes.

Te aconsejo un montón este alojamiento para un caprichito.
Otras cosas que hacer en el Eje Cafetero
Por último y por si te has quedado con ganas de más, algunas otras actividades que hacer en el territorio cafetero son:
– Escuchar a los monos aulladores en el Parque Natural Barbas Bremen con este tour senderista. El sonido es impresionante, parecen un jaguar.
– Dar un paseo en balsa de bambú en Quimbaya, inspiradas en las que usaban los indígenas precolombinos.
– Avistar aves en la Reserva Santa Rita con este tour. ¿Sabías que en el Eje Cafetero puedes ver desde al cóndor de los Andes al loro coroniazul?
– Volar en parapente (yo ya lo he hecho una vez en la vida y me doy por contenta jaja). Puedes reservar aquí.
– Si te molan las flores, hacer este tour de la orquídea en Manizales (flor de Colombia) o visitar el Jardín Botánico del Quindío.
Y hasta aquí todos los sitios cruciales que ver en el Eje Cafetero para mí. Antes de ir a Colombia todos me decían que iba a encantarme y la verdad, me asustaba un poco llevarme un chasco. En absoluto, le declaro totalmente mi amor. De aquí pusimos rumbo a Medellín.



2 Comentarios
De parte del equipo de Pailart Helados de Paila queremos extenderte una cordial invitación para que vivas de cerca la experiencia completa de preparar y disfrutar un auténtico helado de paila.
Lamentamos no haber estado disponibles el día de tu visita, pero al leer tu interesante artículo, sentimos aún más la importancia de que conozcas a fondo nuestra propuesta y el corazón artesanal que le da vida.
Estaremos encantados de recibirte, compartir nuestro proceso y contarte lo que cuenta la paila en cada giro,
Hola Alejo! Ay muchas gracias, habrá que volver!!!!